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Al cierre de este número de setiembre, sobre fines de agosto, el precio de la soja sufre en Chicago su menor valor en mucho tiempo (330 dólares por tonelada).

La guerra comercial entre China y EEUU le pegó al precio desde mayo, cuando empezó a hablarse sobre la imposición de aranceles en forma arbitraria por el gobierno de Donald Trump. Desde entonces, salvo alguna recuperación puntual, el valor de la oleaginosa no ha parado de caer.
 
Concretamente, lo que ha ocurrido es que ni bien se anunció la aplicación de impuestos a la importación de productos chinos, como el acero, la potencia asiática decidió amenazar con aplicar impuestos de 25% sobre el valor de la soja estadounidense. Automáticamente, la cuenta del importador chino, le puso un 25% de aumento en el costo (una cuarta parte del valor) a la compra de soja estadounidense. EEUU no es el único productor y exportador de soja en el mundo. Brasil también produce y mucho, tras la excelente última cosecha. Por lo tanto, los chinos se fueron a Brasil a buscar abastecerse, porque en dicho caso no aplica la aplicación de esos impuestos a la importación.
 
Brasil produjo la mayor cosecha de su historia y se encontró con los chinos que, de un momento para otro, se aparecieron a comprarle todo aquello que decidieron no comprarle a los de EEUU, por un problema de costos/precio/competitividad. Nadie en su sano juicio iba a arriesgarse a comprar soja en EEUU, con la incertidumbre de aplicación de aranceles por 25% del valor del grano. 
Qué pasó en Brasil… la demanda voraz de los chinos por el poroto brasilero hizo subir los precios casi tanto como la caída de los precios en EEUU (en Chicago) por ajuste ante la falta de demanda y la búsqueda natural de un libre mercado por volver al producto competitivo. Si el precio de la soja cayó 70 dólares en Chicago, fue lo que subió en Brasil (mediante los famosos ‘’premios’’ o ‘bases’’, mal llamadas ‘’primas’’). La soja de origen brasilero fue buena y mucha y, además, se encontró con la demanda china que la hizo explotar. Esto se comprueba con los mayores volúmenes de la historia, embarcados en el último año desde puertos brasileros.
 
Si bien Chicago sigue siendo referencia, perdió todo sentido tomar ese mercado como referencia para ponerle precio a la soja en América del Sur. Uruguay se aproximó más a los valores de referencia en Brasil que a los de Chicago. El gran problema es que no hubo soja: ni en Uruguay ni en Argentina.
 
La guerra comercial entre China y EEUU continúa, pero cada anuncio de los gobiernos sobre retomar las conversaciones de paz, hace renacer la esperanza de una suba de precios que, algún día ocurrirá, pero nadie apuesta su auto a cuándo será eso.
 
Los que no tienen apuro, esperan. Los que tienen apuro, empiezan a armar sus estrategias comerciales, con tiempo. 
 
El problema es que ahora, se acopla a esta realidad comercial, que EEUU tiene por salir del horno a la mayor cosecha de la historia. Sí, año tras año parece irse superando y rompiendo nuevos récords. Entonces, si vuelven las condiciones a la normalidad, probablemente sea ya con la presión estacional de la cosecha de soja estadounidense en el mercado.
 
Brasil, con el Real devaluado a sus menores niveles del último año y medio, sigue manteniendo excelentes niveles de precios internos, lo que lo lleva a tirarse de cabeza a sembrar por lo menos un 5% de aumento en el área de soja. Tal vez para esa época China y EEUU pudieran haber normalizado sus relaciones comerciales pero, con Brasil y Argentina apostando a más área, la oleaginosa se enfrente a un escenario desafiante, en el corto plazo.
 
Qué hacer… el precio se empieza a construir desde temprano. El plan comercial estratégico debe contemplar cuándo vender y cuándo no y a qué precio, partiendo de un esquema de costos bien claro y definido. Operar con futuros, comprar seguros de precios o vender grano físico, deben ser todas herramientas de una estrategia comercial única.
 
Las empresas agropecuarias tienen a disposición las mismas herramientas que las empresas comerciales. Hay información disponible, existen empresas asesoras que se dedican a ayudar a planificar y ejecutar comercialmente.
 
Todo en la búsqueda de lo mismo, que es buscar una mayor ganancia (esto es por plata) al menor riesgo posible. Después, sería cuestión de poder tener control sobre el clima. 
Mientras tanto, tener una estrategia comercial definida y clara es lo más cerca que se puede estar de ponerle una protección a la producción a cielo abierto.  
 
FIMIX agrofinanzas
 

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