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La importancia del plan comercial II


Fimix

 

Hace algunos números de Revista Agronoticias, comentamos acerca de la importancia de tener un plan comercial armado con tiempo. 

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Tercer Seminario de Futuros y Opciones, lunes 26 de setiembre en Trinidad (Flores) 

Lecheria

 
Como adelanto de la nueva zafra agrícola de verano, el próximo lunes 26 de setiembre se reunirán en Trinidad (Flores) los más destacados líderes de agronegocios del Mercosur y EEUU. FIMIX agrofinanzas y la Bolsa de Chicago (CME Group) traen por tercera vez al Uruguay al mayor mercado mundial de commodities. Lo que hace algunos años arrancaba como algo desconocido para la mayor parte del mercado uruguayo, hoy en día es una realidad, de uso imprescindible en todas aquellas empresas agropecuarias que buscan perdurar en el tiempo, volviendo más sustentable su negocio a través de un manejo profesional del riesgo precio. A los seminarios de capacitación intensiva en futuros y opciones que se impartieron en los dos eventos anteriores, este año se sumará las herramientas disponibles para la gestión del riesgo en el mercado de ganado, también tomando Chicago como referencia. En los últimos años, el productor agrícola en Uruguay empezó a incorporar esta herramienta fundamental para el negocio agrícola actual, en base a lo que es posible competir con sus colegas del resto del mundo. En EEUU y Argentina, por decir sólo algunos países, se utilizan estas herramientas desde hace más de un siglo, lo que de alguna forma termina avalando por sí mismo la validez del instrumento. La agricultura en Uruguay ha cambiado drásticamente frente a lo que fue hasta principios del siglo XXI. Hoy en día, se ha avanzado mucho en tecnología de maquinaria, paquetes de semillas, fitosanitarios y fertilizantes. Puede ubicarse a Uruguay en la vanguardia respecto al parque de maquinaria y a la disponibilidad de servicios agrícolas, por parte de empresas contratistas. Lo que no ha acompañado en la misma
 medida es la gestión comercial y financiera de los establecimientos, en donde queda todavía mucho camino por recorrer, para volver más sostenible el negocio a largo plazo. A medida que va pasando el tiempo, más productores van valorando la nobleza de estas he
rramientas y, capacitaciones y análisis mediante, empiezan a integrarlo al interior de sus empresas. Incluso, muchos de esos productores, son los que han empezado con el tiempo a interesarse en aplicarlos a otros rubros de explotación. Uno de ellos, es la ganadería de carne. En base a la experiencia, los productores invernadores empiezan a necesitar gestionar cada vez mejor su negocio, incorporando paquetes tecnológicos al igual que en agricultura, lo que los lleva al punto de necesitar de nuevos instrumentos comerciales que habiliten la cobertura de precios y captación de valor, minimizando su exposición al riesgo. Además de las autoridades de la escuela de commodities de la bolsa de Chicago (CME Group), estarán presentando los presidentes de la Asociación Brasilera de Agronegocios (ABAG), de la Asociación de Productores de Soja del Paraguay (APS), de uno de los mayores brokers de soja de Mato Grosso, quien maneja él sólo seis millones de toneladas de soja anuales o, dicho de otra forma, dos veces la producción uruguaya. Desde FIMIX estamos convencidos del valor de la capacitación como pilar fundamental para profesionalizar la gestión agropecuaria de forma integral y hacia eso apuntamos. De la misma forma que organizamos seminarios aproximadamente una vez al año, estamos el resto del año trabajando con los productores en grupos de capacitación, en donde en base a análisis previos, nos enfocamos en el armado de estrategias prácticas, sencillas de incorporar, económicas y, sobretodo, útiles para las empresas. Los resultados se van viendo al andar y haciendo experiencia, con empresas que han avanzado de forma notable desde que empezaron a adoptar estas herramientas hasta la actualidad. Toda su gestión integral ha conseguido mantenerlos en el negocio, así como volver más atractivo su perfil financiero, en caso de necesitarlo. Por eso lo del principio, los invitamos a venir y participar de esta jornada única, 
sin más interés que la posibilidad de mostrar los que los referentes mundiales están haciendo hoy en día para seguir en el negocio y poder apostar al futuro. Como frutilla de la torta, parte de lo recaudado será destinado a la obra del Liceo Francisco de Paysandú. Juntarse con los referentes y aprovecharlos al  máximo. Ayudarse y ayudar 
a otros. La fórmula ideal. Los esperamos el lunes 26 de setiembre, en Trinidad (Flores). Lugares limitados FIMIX agrofinanzas Por consultas e inscripciones: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Tel: 2710

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¡Funciona! Uso de opciones en caso de emergencia
 
Es usual escuchar la afirmación popular que en Uruguay podemos llegar a tener las cuatro estaciones en un solo día, en referencia a la variabilidad del clima en nuestro país. De hecho, los analistas climáticos – y la evidencia de los hechos – demuestran que en nuestro territorio se forman diferentes fenómenos climáticos extremos difíciles de predecir, por encontrarse en una zona de transición. 
Algo de esto – quizás más de lo que en principio puede pensarse – tiene varios puntos de contacto con la variación de los precios agrícolas de aquellos productos que cotizan en la bolsa de Chicago.
Volviendo al paralelismo del principio, si algo caracterizó a la última zafra de soja, fue la variabilidad de situaciones – en muchos casos opuestas entre sí – y lo violento de los cambios, en tan poco tiempo. En otras palabras: volatilidad en su máxima expresión. 
Entre octubre de 2015 y fines de febrero 2016, los precios en Chicago se mostraron planchados, entre el máximo de 9,20 y el mínimo de 8,60 dólares por bushel, siendo un rango equivalente a entre 338 y 316 dólares por tonelada. La amplitud entre los precios máximo y mínimo hasta un mes y poco antes de arrancar la cosecha, entonces, fue de sólo 22 dólares, aproximadamente. Sólo hasta 8 dólares por encima de 330 dólares y hasta 15 dólares por debajo de ese valor.
 Los problemas climáticos que se sucedieron posteriormente, fundamentalmente en Argentina y Uruguay desde mediados de abril hasta mediados de junio, llevaron los precios desde los 9,20 hasta 11,50 dólares por bushel, equivalente a 422 dólares por tonelada, aproximadamente. 
Es decir que los precios pasaron de un rango de movimiento de veinte dólares en promedio a una variación de 230 centavos (2,3 dólares) por bushel u 85 dólares por tonelada, aproximadamente. 
Visto así en perspectiva, la variabilidad tan fuerte de los precios en tan poco tiempo (volatilidad) fue mucho mayor durante el período de cosecha que durante del ciclo del cultivo, cuando generalmente la presión de cosecha podría ejercer su efecto sobre los precios. 
Considerando esta situación rápidamente, al final de cuentas lo que hace la diferencia para las empresas no es si los precios variaron más o menos sino lo que se pudo hacer mientras se daban esos movimientos tan violentos. 
Hoy en día, con el diario del lunes, muchos sostienen que las ventas a 422 dólares por tonelada en Uruguay, fueron virtuales, debido a las mermas en los rindes, los descuentos que se dieron por castigo a las calidades, costos por secado, compensación a los compradores, por no cumplir con lo pactado en los contratos, por efecto del clima, etc. 
Toda esta argumentación queda puesta en duda, cuando empieza a analizarse la chance de  capturar toda la suba de Chicago, incluso después de haberse desprendido del grano físico en Uruguay.
Los casos que tuvimos de los clientes de FIMIX, como en todo, fueron de todo tipo.
Hubo gente que, sin operar en Chicago, empezó a vender en la medida que el precio en el mercado físico en Uruguay (único del que podían aprovechar) le cubría sus costos de producción, teniendo siempre claro cuáles eran éstos pasados a dólares. 
Si bien, debido a los descuentos comentados más arriba, los costos terminaron siendo más altos que antes de los problemas climáticos, en la medida que el mercado empezó a escalar en precios, el productor empezó a vender escalonadamente, de a uno o varios lotes, aprovechando las oportunidades que sus compradores le iban dando, apoyado en las preocupaciones que surgían de a cuánto ascenderían las pérdidas en Argentina, por estar la cosecha abajo del agua. 
Otros clientes, venían sin operar en opciones debido a la muy poca volatilidad ofrecida por el mercado en los primeros cuatro a cinco meses del ciclo (comentado más arriba), ya que a los niveles de precios manejados hasta ese entonces, el costo de comprar un seguro de precio a la baja (put) no desquitaba la búsqueda de asegurar un precio mínimo que, por sí mismo, no lograba ni cerrar el costo de producción. En términos prácticos era comprar algo que no servía para la situación de ese momento. Siempre es caro comprar algo, por barato que sea, si al final no podría cumplir con la función por la que se lo compró.
Mientras el clima era relativamente normal en el Mercosur, durante la última zafra de verano, se esperaba una excelente cosecha de soja en Argentina, mientras que en Brasil también se preveía buenos números. 
El panorama de precios planchados hasta abril hizo que varios vieran en los calls (seguro de precio, a la suba) la última oportunidad de capitalizar subas que pudieron darse – o no – en el mercado, entrando a comprarlos cuando fueran muy baratos y vendiéndolos cuando resultasen muy caros, sólo por tema de oferta y demanda e independiente de la pérdida de valor por el factor cronológico.
Con clima normal, la tendencia era levantar cosechas inmensas, por lo que la compra de calls obedecía únicamente a los bajos precios de estos seguros que, por un tema de oferta y demanda, cuando menos valen es cuando nadie los quiere porque el mercado va en descenso y su uso pierde sentido. En ese punto fue que varios entraron a comprarlos, esperando por un revés climático de último momento que terminara valorizándolos y, por ende, arrimando algunos dólares que compensasen los que se escurrieron durante la zafra. La estrategia: especulando con instrumentos de cobertura. Jugando fuerte para ganar fuerte, la única forma de dar vuelta una zafra tan adversa.
En la medida que los precios empezaron a explotar, algunos compraron calls muy baratos – a precios tan ridículos como 3 dólares por ton – y los terminaron vendiendo, en la mayoría de los casos durante la escalera alcista, a 15, 20, 30  dólares por tonelada (y más incluso), pudiendo cerrar una diferencia de precio superior a 25 dólares por ton. 
Otros esperaron que, en la medida que los precios subían sin freno, los puts (seguro de precio a la baja), empezaron a perder valor, basados en el mismo concepto de oferta y demanda, que cuando los precios suben ningún vendedor quiere ponerle techo a esas subas, por lo que estos seguros empiezan a valer cada vez menos. 
Muchos esperaron hasta que el costo del put les cerraba con su ecuación y empezaron a comprarlos a precios tales como  4 o 5 dólares por ton (y menos, incluso), para empezar a venderlos en la escalada alcista de precios, cuando el mercado se va recalentando y quedándose cada vez con menos argumentos que sostengan nuevas subas. En este caso también se vendieron los puts con diferencias de precio que permitió captar 60, 50, o 40 dólares por tonelada.
Otros productores, que no operan en Chicago especularon al 100%, no se movieron en toda la zafra y, de la noche a la mañana, se encontraron con el grano almacenado (costos y mermas productivas mediante) a 420 dólares por tonelada, en el mercado físico de Uruguay. Algunos vendieron todo un poco antes de llegar a estos valores, otros vendieron todo a estos precios y otros empezaron a vender cuando empezaron las bajas. Los menos, todavía siguen esperando precios ‘’un poquito mejores’’.
Esta zafra, como hace años no se daba, la volatilidad del final del ciclo (por problemas climáticos) derivó en oportunidades para quienes ya tenían un plan comercial armado e incluso para aquellos que, sin tenerlo, estuvieron lo suficientemente atentos para hacer jugar a su favor, en los descuentos, a un mercado hostil durante casi los 90 minutos del partido. 
Las tendencias y pronósticos pueden mostrar una foto, pero de nada sirven frente a los avatares climáticos. Puede analizarse un mercado desde todos los ángulos, e incluso así, nadie va a saber a ciencia cierta para dónde arrancarán los precios. 
Lo importante – queda demostrado una vez más – es lo que se hace para cubrir el margen y poner el negocio a resguardo incluso del mismo clima del que depende.
 
 

Prontos para aprovechar las oportunidades

 

 

 

Mientras las tormentas se desatan con toda la fuerza en el Medio Oeste, en el cinturón maicero y en las planicies trigueras de EEUU, Chicago atraviesa momentos de turbulencia, con un mercado volátil e hipersensible, en donde los pronósticos climáticos se miran con lupa y varias veces al día. 
La volatilidad ha vuelto al mercado, de la mano de los fondos de inversión, quienes han traído nuevos capitales en búsqueda de negocios rápidos y márgenes atractivos. Prueba de esto es cuánto se han valorizado las opciones (particularmente los puts) en los últimos tiempos. 
Estas herramientas hacen las veces de seguros de precios, en los cuales se posicionan quienes quieren cubrir su margen y gestionar el riesgo precio, ejecutándolos en los casos en que el precio cae por debajo de la referencia tomada (en los puts) o cuando sube por encima de aquellas (en el caso de los calls).  
Al cabo de cuatro meses - desde marzo hasta julio – los precios de la soja subieron alrededor de cien dólares por tonelada en Chicago (y en Uruguay) cuando entre octubre de 2015 y marzo de 2016 – casi todo el ciclo de la soja – las variaciones no llegaban ni a los quince dólares por tonelada. 
Si bien la demanda china – y la interna en EEUU – siempre se mostró cada vez más firme y algunos indicadores siempre mostraron solidez – importaciones de soja en China cada vez mayores, tasas de interés bajas, exportaciones de EEUU fuertes, entre otros – no fue hasta que los fondos entraron en masa en contratos de soja, apostando a subas posteriores, para que los precios de la oleaginosa empezaran a reaccionar, a subir primero, y a ganar volatilidad por subas y bajas violentas que han llevado a que valga la pena el uso de opciones.
Lo rescatable de todo esto es que, para arriba o para abajo, los precios muestran una dinámica como hace tiempo que no lo hacían. Hoy en día es posible plantearse estrategias que permitan hacer un margen, tanto con un mercado alcista como con uno bajista, ya que las variaciones siguen siendo bruscas. EEUU está atravesando un mercado climático anticipado para soja, lo que ha llevado a esas sobrerreacciones de los operadores, hasta tanto no se empiece a verificar si los pronósticos se corresponden – o no – con la realidad. 
Mientras todo siga siendo expectativas, como actualmente, seguramente presenciemos las mejores oportunidades para captar valor. Los mercados venden el rumor y compran el hecho – es una de las frases de cabecera de quienes hacen trading electrónico – por lo que todo aquello que no termine adaptándose a los motivos por los que ellos tomaron alguna posición, será el disparador para que realicen la operación contraria.
Para eso, es importante tener claro un plan comercial. Saber a qué precios comprar las opciones, si esos costos (o primas) valen la pena ser pagados comparándolos con los valores a los que queremos vendernos o comprarnos. Tener claro los niveles de resistencia (techo) y de soporte (piso) entre los que podría llegar a moverse nuestro precio objetivo. Conocer cuál es la liquidez del mercado, cuántos compradores hay para el precio en el que queremos activar nuestra venta. 
Estos son sólo algunos de los aspectos a evaluar al momento de plantearnos la operativa en opciones. No tener tiempo durante el día por estar ocupado en tareas más demandantes no es motivo para no haber trazado previamente el plan, que posteriormente puede ser ejecutado, ya sea a través de un asesor registrado ante el BCU, así como en forma automática, en base a valores de ejecución y de salida que es posible programarlos con anticipación, en un simulacro de evolución de precios. 
La definición de ese plan, los márgenes que uno quiere alcanzar y los precios objetivo que uno debe trazarse son todos elementos que pueden ser evaluados y discutidos al momento de definir la estrategia comercial, la que debe ser lo suficientemente flexible como para permitir adaptarse a los cambios de tendencia, si la situación lo amerita. 
En resumen: para aprovechar el filón que el mercado todavía está habilitando, lo primero de todo es saber desde qué punto se parte y hacia dónde se quiere llegar, pero sobretodo actuar en consecuencia. 
De lo contrario, sólo seguiremos lamentándonos por no haber capitalizado las oportunidades que el mercado generó (y después eliminó) sin pedirnos kilos ni calidad a cambio, además de poder generar beneficios exonerados de impuesto a la renta, por ser generados en el exterior.
 
FIMIX agrofinanzas
 
 
 
 

Hacia dónde apuntar

 

La remontada radical que dieron los precios en los últimos tres meses vuelve a poner a prueba la capacidad de los analistas – y de los productores – en base a los fundamentos y aspectos técnicos a disposición, de armar un escenario medianamente confiable sobre evolución de los precios y tomar decisiones comerciales basadas en esto.
Hoy en día mucha gente se lamenta por los precios a los que empezó a vender, entre 310 y 320 dólares por tonelada (incluso pese a haber generando un margen mínimamente positivo), sobretodo mirando los precios de hoy en día en el mercado disponible, algunos de los que llegan a 410 dólares. En otras palabras: 100 dólares por encima de hace tres meses. 
Analizando los motivos de esta suba, éstos se dieron – una vez más – a partir de fuertes recortes en la cosecha de maíz y soja en el Mercosur, ante los desastres climáticos conocidos: seca en el nordeste de Brasil y Uruguay, lluvias e inundaciones en Argentina, Uruguay y sur de Brasil. Los problemas derivados del clima suelen ser los que producen los movimintos más fuertes y los efectos más rápidamente en el mercado. 
Mientras que la demanda suele ser mucho más suave en su evolución (crecimiento o caída), la oferta se maneja por expectativas de precio – previo a la siembra – las que terminan reflejando esa disposición a capturar subas de precios a través de mayor siembra/producción. Sin embargo, una vez tomada la decisión de sembrar, pasarán por lo menos seis meses para tener el cultivo pronto y cosechado. El clima, por el contrario, tiene consecuencias inmediatas, pudiendo hacer recortar de un plumazo 5 millones de tons, como sucede actualmente en Argentina y Brasil.
Mirando la posición comercial de los fondos de inversión especuladores en Chicago, quienes  siempre están un paso antes para darle volatilidad a los precios a través de sus apuestas alcistas o bajistas, sobre mediados de marzo pasaron – en sólo una semana – de estar históricamente vendidos en contratos de soja, a estar muy comprados, después de haber revertido su posición vendida (bajista) a uno de los ritmos más fuertes desde que se llevan registros en Chicago, reflejándolo sobre los precios inmediatamente.
Considerando que los datos de demanda por soja en China prácticamente nunca dejaron de crecer, mientras los fondos estaban vendidos – apostando por bajas – los precios se mostraban flojos, en el entorno de 330 dólares en Chicago (310 en Uruguay). Fue sólo una vez que los fondos empezaron a animar al mercado comprando contratos que, los mismos precios que se mostraban bajos pese a la demanda externa fuerte pasaron a escalar, lentamente primero y violentamente después.
La harina de soja fue – es – fundamentalmente la gran animadora del mercado, habiendo recuperado alrededor de 50% en los últimos meses, a partir de una demanda preocupada, que veía cómo Argentina (principal productor y exportador de esta harina) estaba sumergido literalmente por las inundaciones, que siguen reflejándose hasta hoy en los atrasos logísticos que todavía arrastra en las diferentes etapas (cosecha, transporte a planta, molienda, embarques marítimos). Ante esto, los importadores de harina de soja argentina (que son otros clientes diferentes de China), ya nerviosos por la situación decidieron empezar a comprar barcos de harina en EEUU y futuros de harina en Chicago, haciendo explotar los precios de este subproducto. 
Las industrias de molienda de EEUU compiten por el poroto de soja con el sector exportador de poroto y de harina de soja (la que abastece a los clientes de harina de Argentina que se corrieron a comprar a EEUU). Las fábricas de harina de EEUU entonces empezaron a vender futuros de harina  - aprovechando los altos precios, lo que fue agregar más leña al fuego –  mientras compraban futuros de soja, para asegurarse la materia prima. 
Un combo explosivo, que – sumado a la psicosis generalizada y con la incertidumbre por el impacto final de las pérdidas en Argentina – fueron todos ingredientes como para armar un mercado muy nervioso, que empezó a ver a la demanda real buscando asegurarse producto mientras los fondos especulativos, como siempre, estaban al acecho para agregar nafa al fuego. 
Tras los problemas en el Mercosur, el USDA se despachó el 10 de mayo pasado con un informe extrañamente alcista, en donde la autoridad agrícola de EEUU pronosticaba fuertes recortes en los inventarios finales de la zafra disponible estadounidense (la que está guardada en los silos) mientras que todavía mayor fue el recorte que hizo para los inventarios finales de la zafra de EEUU que está terminándose de sembrar. El USDA es conocido por ser conservador al extremo, solamente recortando cuando no tiene más remedio y mucho tiempo después de lo que el mercado le exige sincerarse. 
De la misma forma, mantuvo su instinto conservador con la cosecha sojera del Mercosur, recortando los pronósticos de forma tan irrisoria como mezquina, dejando flotando la sensación de haber vuelto a subestimar las pérdidas de la cosecha sudamericana. Al cierre de este artículo, coincidiendo con el día de publicación del informe correspondiente a junio, el USDA volvió a corregir fuerte a la baja sus inventarios finales propios, empezó a recortar más fuerte los de Brasil (en maíz y soja), mientras que mantuvo su cálculo de mayo para Argentina. 
Los cálculos para EEUU aparentemente están hechos en base a fundamentos con clima relativamente normal. El recorte de este nuevo informe podría deberse a los pronósticos climáticos que aumentan la probabilidad de una año Niña para la zafra estival en EEUU, lo que implica menor nivel de lluvias: condiciones más secas para el desarrollo de los cultivos.
En resumen, los fuertes aumentos se han dado en base a la debacle climática en Sudamérica, tras la que fueron los fondos, previendo los problemas que vendrían con las pérdidas y retrasos en la cosecha de Argentina, poniéndose a comprar agresivamente contratos y, por ende, haciendo subir los precios, en lo que termina siendo la profecía autocumplida: creo que el precio va a subir y por eso entro a comprar fuerte, lo que por sí mismo termina provocando los aumentos.  Y esto sin considerar que, pese a que la subestimen, la demanda china por poroto de soja siempre estuvo. Y más fuerte que nunca. 
El mercado climático que actualmente está dándose en EEUU llega con un mes de anticipación, cuando generalmente lo hace al mes aproximadamente de completada la siembra. El mundo acaba de asistir al desastre argentino, por lo que parecerían poner a remojar las barbas, conscientes de lo que puede llegar a provocar el clima. 
Con los datos actuales, los inventarios finales de soja en EEUU serían todavía más del doble de los niveles de existencias frente a los que la soja cotizaba a más de usd 500, aunque actualmente la combinación de factores está llevando a los precios a superar los usd 400 a levantar de chacra, para la zafra nueva en EEUU. Brasil es todo un tema en sí mismo y ya tiene precios para mercadería puesta en puerto de alrededor de 460 usd/ton. 
¿Hay forma de prever todo esto? Seguramente no con este grado de detalle. Lo que sí existen son los instrumentos que ayudan a cubrirse de eventuales bajas que, en momentos como el actual, es fundamental poder fijarse el margen por tonelada pretendido y, así, trancar un precio objetivo, por lo menos para calzar costos y después seguir prendido de posibles alzas posteriores en el mercado. Armar diferentes escenarios y sus estrategias correspondientes, con tiempo, planificando y con profesionalismo.
Lo mejor de todo, es que esto no implica ni comprometer kilos ni calidad, ambos elementos que faltaron en la presente zafra en Uruguay. Que los precios actuales de 420 dólares no pueden ser capitalizados por los productores, con la mayoría vendido en 320, es cierto pero sólo parcialmente. La nobleza que el uso de seguros de precios (puts) tiene es el de construir un piso al precio final de venta, independientemente del momento en el que termine vendiendo el grano físico. Además implica beneficios financieros, por menor uso de flujo y liberación de éste para cancelar otros compromisos. Desde el aspecto tributario también representa una ventaja, al estar exento de impuesto a la renta, en caso de hacer un margen positivo en Chicago.
Entonces, usando puts, cubriendo y calzando costos, uno puede estar tranquilo de haber atado buena parte de los costos, asegurándose un piso efectivo en el precio de venta final. Y después sí, poder ir a cuanta charla de mercado y futurología que se quiera, con varias alternativas a disposición, mientras todos esperan por un salto en el precio del grano físico como única estrategia comercial.
 
FIMIX agrofinanzas
José Ellauri 570, Of. 802 
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CUANDO EMPIEZA A AMANECER…

Lecheria

Mientras cerramos este artículo, el USDA se despachó el día anterior con un sorpresivo informe mensual de oferta y demanda interna y mundial, en donde la soja se gana todos los titulares, al recortar fuertemente los inventarios finales de la oleaginosa en EEUU, tanto para la zafra disponible, como para la futura. 
 

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fimix

 

 

Bienvenida volatilidad

 

Al momento de escribir este artículo, las chacras de verano están prontas, con las cosechadoras buscando entrar a levantar los cultivos pero el agua – cuándo no – mantiene a todos a raya y desesperados por poder empezar a hacerse del grano, cuyo precio ha tenido a maltraer a todo el mundo desde un tiempo a esta parte.
Incluso para la zafra actual, en la que ha habido fuertes ajustes en los costos, la posibilidad de sacar buenos rindes de aquellas chacras de primera que llegaron a recuperarse, el punto de equilibrio ha venido subiendo conforme bajaban los precios y las reservas de agua (y rinde potencial) en los perfiles.

Mirando en perspectiva, la posición julio en Chicago acaba de cerrar en máximos de 2016, en el entorno de los usd 344/ton, representando esto el mayor valor, no sólo en 2016 sino desde el 03 de agosto de 2015, previo a la cosecha de verano en EEUU. Asimismo, el índice del dólar futuro, acaba de tocar su menor valor desde fin de agosto de 2015, ante la confirmación de subas en las tasas de interés en EEUU que llevan al desinterés de los inversores por quedar posicionados en dicha moneda.

En medio de todo esto está el crudo, que viene recuperando su valor tras caer desde los máximos que tocó a mediados de marzo de este año, así como recuperando posiciones como no lo hacía desde fin de 2015.

En Brasil, el tipo de cambio nominal fue y vino más que nada por aspectos políticos, estando en medio de una crisis institucional como hace 25 años no se vivía en ese país. A fin de setiembre pasado, cuando tocó los 4,20 reales por dólar, fue cuando se vendió el mayor volumen de soja, empezando a retraerse el volumen vendido conforme se iba apreciando el real. Pese a la gran oferta potencial que existe de parte de Brasil – que se encuentra completando una cosecha aparente del entorno de 100 millones de toneladas – el precio recibido no conforma al productor brasilero y ese mismo volumen que deja de vender – y que los compradores necesitan igual – buscan compensarlo al menor parcialmente comprándose en Chicago, lo que en última instancia levanta los valores ante esta demanda adicional.

Los fondos de inversión en la bolsa de Chicago pasaron en las últimas tres semanas desde una posición netamente vendida (más contratos de venta que de compra) a netamente comprada.

Mientras tanto, los fundamentos del mercado vinieron, como siempre, acompañando, ya que por los mismos motivos que hasta hace poco los precios deberían haber subido – y no lo hacían – ahora sí lo hacen. ¿Qué cambió en este interín? Precisamente, el posicionamiento y las apuestas de los fondos sobre qué irá a ocurrir con los la oferta y demanda mundial del producto.
La soja tocó mínimos el 22 de febrero de 2016, llegando a usd 319/ton ahora se encuentra en máximos, de USD 344/ton. Esto indica que en un mes y medio, el precio subió USD 25/ton

Ahora, el congreso en Brasil acaba de aprobar el inicio del proceso que desembocaría en el juicio político a la presidente Dilma, y para el que habría mayoría para aprobarlo.
¿Qué puede pasar de ahora en más? ¿Que Brasil cambie su presidente? Está dentro de las probabilidades. ¿Qué Dilma se mantenga en el cargo? Probablemente. ¿Que Brasil coseche cerca de 100 millones de toneladas? Es una posibilidad cierta. ¿Qué EEUU vuelva a sembrar un área record? ¿Por qué no?

Entonces, ¿qué puede pasar con los precios? Que cada uno le ponga su expectativa, que sepa sus costos de producción al detalle, que dedique su tiempo a simular escenarios y tener los planes de comercialización prontos para ser ejecutados, con el volumen de cada lote y de precios objetivo, fríamente determinados. Más todavía cuando la expectativa durante toda la zafra fue que si el precio superaba los USD 310 por tonelada, el productor uruguayo empezaría a venderse.

Naturalmente que hay que empezar por cosechar para estar tranquilo y poder llegar a comprobar que lo que está en pie en la chacra esperando a la cosechadora, llegue al silo sin mayores contratiempos.

Si con un objetivo de precio en usd 310, con una cotización en Chicago que varió 25 dólares y se activó solamente en las últimas seis semanas (tras tocar mínimos a fin de febrero pasado), con un real que se apreció casi 20% en los últimos seis meses y secó las ventas del productor brasilero, mientras Brasil levanta una cosecha desbordante, que no termina de inundar los mercados.

Con un dólar que cae a mínimos desde agosto de 2015, con una situación de inestabilidad política en Brasil, que realmente no se sabe cómo terminará, con una Argentina que sufre las mismas inclemencias climáticas que Uruguay, con un precio del crudo que depende de lo que un grupo de pocos miembros termine aprobando, definiendo así el volumen de crudo explotado y – con ello – la suerte de los compradores mundiales.

Con todo este resumen, se aprecia claramente la volatilidad que volvió a los mercados y cuánto se la extrañaba. Se trata de aprovecharla, así como los momentos que genera.
Siempre volviendo a lo fundamental: levantar los quilos que se tienen previstos y no tener pérdidas mayores, ya que sin el grano físico, todo el negocio de las coberturas queda sin sustento.

Si con todo eso, los precios actuales de USD 325/ton no son considerados dignos de ser aprovechados hoy en día, comprometiendo mercadería o usando opciones en Chicago para ir escalonando ventas en suba, quizás después de ésta no vengan muchas chances más que puedan ser aprovechadas en el corto plazo.

 

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Ing. Guillermo Kuster

Cr. Gusmán Ríos Sallaberry