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Los precios del último año para la producción de soja, han venido cayendo en forma sostenida, los productores respondieron a lo que el mercado venía proponiéndoles por la vía de los precios. Faltaba producto, el que había se valorizaba y los sucesivos aumentos alumbraban el camino: lo que fuera producido, sería consumido (previo pago generoso de por medio). Pasó el tiempo, los productores se tiraron – como haría cualquier empresario – a captar ese margen que no parecía tener techo ni freno. Los fracasos consecutivos de las zafras previas habían armado todo como para seguir tirando nafta sobre el fuego de los precios.

Al día de hoy, ha pasado un año entre los precios de USD 515 en Uruguay, a los usd 340 de estos días. En ese lapso, la peor situación hubiese sido quedarse con el grano guardado, esperando por valorizaciones estacionales que – siendo años de recomposición de inventarios – no se llegaron a cumplir. Claro que con el diario del lunes, es fácil hablar y dar consejos, con la plata ajena.

Mientras tanto, lo importante es considerar el efecto año, si bien climática y agronómicamente, también hacerlo desde el punto de vista del mercado, porque – despuésde todo – parte de lo que éste termina reflejando es basado en los dos anteriores. El tema de los costos, y considerando los márgenes manejados: ¿cuánto se ha perdido de un año a esta parte? No solamente debería mirarse los – menguados - ingresos totales vs costos totales (fijos + variables) y comparar la rentabilidad operativa, como para ver la viabilidad del modelo de gestión actual, sino hacerlo también con el costo de oportunidad (lo que se deja de ganar por la decisión de no vender en determinado/s momento/s), independientemente que esto es resistido muchas veces como elemento de sinceramiento de la ecuación y en donde el estado de resultados no llega a contemplarlo. En muchos casos (los menos), llegando a tener rindes aceptables, varias empresas conseguirán cambiar la plata (no perder), considerando aquellas que cuentan con mejores condiciones comerciales (dueños de las chacras en donde ellos mismos producen, condiciones de arrendamiento en sistemas mixtos con ganadería, o simplemente por el dueño de la tierra estar dispuesto a arriesgar más a través de contratos de medianería, con todo lo que esto implica hacia un lado u otro). 

La gran mayoría, no obstante, cerrará con pérdidas con lo que el ajuste en retas y superficie explotada llegará al mercado rápidamente, ya que es la variable de decisión que está más al alcance de los productores.

Ahora… ¿qué otras decisiones hubiesen sido buenas de considerar durante el año? En primer lugar, teniendo el diario del lunes puede decirse que lo que preveía se cumplió: una supercosecha en EEUU, mucho más de lo que China podía absorber, a lo que se va sumando las de Argentina y Brasil, en todos los casos cumpliendo con los pronósticos climáticos. Si el clima se hubiese tornado – nuevamente – complicado quizás el final de la historia sería otro.

Pero considerando un área récord con rindes récord, esto implicó asistir al escenario perfecto para los cultivos, lo que es inversamente proporcional a los precios, en el entendido que con mercados bien abastecidos – incluso sobreabastecidos – los bienes valen lo que tienen que valer y nadie – ni en China – está dispuesto a presionar al alza en un mercado que va hacia abajo (sectores como el de la cadena cárnica en Uruguay, es un buen ejemplo de ello).

Siempre que los pronósticos climáticos se cumplieran, todo indicaba un descenso de los precios, quizás en muchos casos menor de lo que finalmente ocurrió. Todo muy bien con los aspectos macro, pero… ¿qué se fue haciendo mientras tanto? El escenario reinante actualmente muestra una situación en la que los costos de esta última zafra deben acompañar de alguna forma el descenso de los productos. Al tema de las rentas deberán sumarse otros costos

Esto por el lado de menores costos. ¿Qué tenemos por el lado de mayores precios?

Seguramente no mucho en el corto plazo, pero sí es posible trabajar – todos los días del año – sobre los márgenes por tonelada que es, al final de cuentas, lo que se termina reflejando al momento de pasarle raya a la zafra. Tanto en el mercado disponible (físico), como en el de futuros (financiero), puede hacerse negocios, obteniendo márgenes positivos, sea comprando o vendiendo a precios tales que permitan la captación de sucesivas ganancias operativas que, multiplicadas por la suma de los diferentes cierres realizados, permita ir arrancándole al mercado aquello que nos borró de un plumazo en el mercado disponible durante el último año y para lo que las estrategias de las zafras anteriores (apuntar sólo a la venta del físico, sin fijar precios), sean incompatibles con la generación de ganancias en la venta de cada lote.

Otro tema a plantearse es el de quién tiene mayor chace de suba durante el próximo año: ¿EEUU o América del Sur? Seguramente la respuesta venga por el lado de las certezas, de quien tiene la mayor producción y mejor logística para hacer frente a una demanda que se muestra, al menos, estable.

Frente a esto, las primas que se pagan consideran Chicago, por lo que jugarle algunas fichas a los instrumentos de futuros y opciones, permite sacarse la manea del descuento (o primas) en Uruguay, de USD 15-20 por tonelada (de a uno come la gallina…). Claro que operar futuros tiene un costo relativo, pero también lo tiene estar en el silo sin moverse, en donde el mercado – aunque no sea a diario – nos van pidiendo dólares adicionales en la medida que la mercadería no se mueve y pierde valor, además de cargarse con costos logísticos y descuentos por calidad, humedad, etc. Las ganancias eventualmente generadas en Chicago, están exoneradas de impuestos por ser renta generada en el exterior, con lo que sumando cada componente de la ecuación se va captando cada vez más valor que vs el físico solamente. Esto aplica siempre que se tenga cuenta en Chicago abierta a nombre de la empresa.

Pensando en vender el físico por completo y pasar a operar futuros, ya de arranque nos significa el uso de un 6% del capital total manejado. En otras palabras: pasamos a tener un 94% del capital disponible que si estuviera en el silo estaría 100% inmovilizado ya que, incluso con warrants o líneas de crédito directas, nos significarían un costo financiero, que va quedando de lado en la mayoría de los planes financieros para la zafra que viene (¿quién ve a los agentes financieros otorgando líneas casi que sin mirar y a cualquier costo con tal de captar clientes, como durante los últimos años?). Cuándo el río suena es porque agua trae y, si nos encuentra embarcados y con motor, seguramente podamos reaccionar y navegar mejor que si seguimos aferrado a cruzarlo a pie, incluso viendo olas de 5 metros a la distancia. Quizás incluso nos mueva el barco, pero seguramente podamos mantenerlo a flote y volver al año siguiente.

FIMIX agrofinanzas 

 

Por definición, suele sostenerse que el precio de un producto o servicio es aquel que el mercado está dispuesto a pagar por él, aquel punto o nivel en donde se encuentran y se ponen de acuerdo las partes intervinientes en la operación comercial, el comprador y el vendedor, con la entrega del bien a cambio de una retribución, de la naturaleza que sea. Ahora, ¿cómo se sostiene esto en un año en donde el precio de un producto – en nuestro caso la soja – pasa desde USD 480 a usd 350 aprox la tonelada? En el último año, lo único que ha acompañado esta caída de casi 30% ha sido el aumento del dólar, de un 20% aproximadamente en su valor nominal.

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