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Es usual escuchar la afirmación popular que en Uruguay podemos llegar a tener las cuatro estaciones en un solo día, en referencia a la variabilidad del clima en nuestro país. De hecho, los analistas climáticos – y la evidencia de los hechos – demuestran que en nuestro territorio se forman diferentes fenómenos climáticos extremos difíciles de predecir, por encontrarse en una zona de transición. 
Algo de esto – quizás más de lo que en principio puede pensarse – tiene varios puntos de contacto con la variación de los precios agrícolas de aquellos productos que cotizan en la bolsa de Chicago.
Volviendo al paralelismo del principio, si algo caracterizó a la última zafra de soja, fue la variabilidad de situaciones – en muchos casos opuestas entre sí – y lo violento de los cambios, en tan poco tiempo. En otras palabras: volatilidad en su máxima expresión. 
Entre octubre de 2015 y fines de febrero 2016, los precios en Chicago se mostraron planchados, entre el máximo de 9,20 y el mínimo de 8,60 dólares por bushel, siendo un rango equivalente a entre 338 y 316 dólares por tonelada. La amplitud entre los precios máximo y mínimo hasta un mes y poco antes de arrancar la cosecha, entonces, fue de sólo 22 dólares, aproximadamente. Sólo hasta 8 dólares por encima de 330 dólares y hasta 15 dólares por debajo de ese valor.
 Los problemas climáticos que se sucedieron posteriormente, fundamentalmente en Argentina y Uruguay desde mediados de abril hasta mediados de junio, llevaron los precios desde los 9,20 hasta 11,50 dólares por bushel, equivalente a 422 dólares por tonelada, aproximadamente. 
Es decir que los precios pasaron de un rango de movimiento de veinte dólares en promedio a una variación de 230 centavos (2,3 dólares) por bushel u 85 dólares por tonelada, aproximadamente. 
Visto así en perspectiva, la variabilidad tan fuerte de los precios en tan poco tiempo (volatilidad) fue mucho mayor durante el período de cosecha que durante del ciclo del cultivo, cuando generalmente la presión de cosecha podría ejercer su efecto sobre los precios. 
Considerando esta situación rápidamente, al final de cuentas lo que hace la diferencia para las empresas no es si los precios variaron más o menos sino lo que se pudo hacer mientras se daban esos movimientos tan violentos. 
Hoy en día, con el diario del lunes, muchos sostienen que las ventas a 422 dólares por tonelada en Uruguay, fueron virtuales, debido a las mermas en los rindes, los descuentos que se dieron por castigo a las calidades, costos por secado, compensación a los compradores, por no cumplir con lo pactado en los contratos, por efecto del clima, etc. 
Toda esta argumentación queda puesta en duda, cuando empieza a analizarse la chance de  capturar toda la suba de Chicago, incluso después de haberse desprendido del grano físico en Uruguay.
Los casos que tuvimos de los clientes de FIMIX, como en todo, fueron de todo tipo.
Hubo gente que, sin operar en Chicago, empezó a vender en la medida que el precio en el mercado físico en Uruguay (único del que podían aprovechar) le cubría sus costos de producción, teniendo siempre claro cuáles eran éstos pasados a dólares. 
Si bien, debido a los descuentos comentados más arriba, los costos terminaron siendo más altos que antes de los problemas climáticos, en la medida que el mercado empezó a escalar en precios, el productor empezó a vender escalonadamente, de a uno o varios lotes, aprovechando las oportunidades que sus compradores le iban dando, apoyado en las preocupaciones que surgían de a cuánto ascenderían las pérdidas en Argentina, por estar la cosecha abajo del agua. 
Otros clientes, venían sin operar en opciones debido a la muy poca volatilidad ofrecida por el mercado en los primeros cuatro a cinco meses del ciclo (comentado más arriba), ya que a los niveles de precios manejados hasta ese entonces, el costo de comprar un seguro de precio a la baja (put) no desquitaba la búsqueda de asegurar un precio mínimo que, por sí mismo, no lograba ni cerrar el costo de producción. En términos prácticos era comprar algo que no servía para la situación de ese momento. Siempre es caro comprar algo, por barato que sea, si al final no podría cumplir con la función por la que se lo compró.
Mientras el clima era relativamente normal en el Mercosur, durante la última zafra de verano, se esperaba una excelente cosecha de soja en Argentina, mientras que en Brasil también se preveía buenos números. 
El panorama de precios planchados hasta abril hizo que varios vieran en los calls (seguro de precio, a la suba) la última oportunidad de capitalizar subas que pudieron darse – o no – en el mercado, entrando a comprarlos cuando fueran muy baratos y vendiéndolos cuando resultasen muy caros, sólo por tema de oferta y demanda e independiente de la pérdida de valor por el factor cronológico.
Con clima normal, la tendencia era levantar cosechas inmensas, por lo que la compra de calls obedecía únicamente a los bajos precios de estos seguros que, por un tema de oferta y demanda, cuando menos valen es cuando nadie los quiere porque el mercado va en descenso y su uso pierde sentido. En ese punto fue que varios entraron a comprarlos, esperando por un revés climático de último momento que terminara valorizándolos y, por ende, arrimando algunos dólares que compensasen los que se escurrieron durante la zafra. La estrategia: especulando con instrumentos de cobertura. Jugando fuerte para ganar fuerte, la única forma de dar vuelta una zafra tan adversa.
En la medida que los precios empezaron a explotar, algunos compraron calls muy baratos – a precios tan ridículos como 3 dólares por ton – y los terminaron vendiendo, en la mayoría de los casos durante la escalera alcista, a 15, 20, 30  dólares por tonelada (y más incluso), pudiendo cerrar una diferencia de precio superior a 25 dólares por ton. 
Otros esperaron que, en la medida que los precios subían sin freno, los puts (seguro de precio a la baja), empezaron a perder valor, basados en el mismo concepto de oferta y demanda, que cuando los precios suben ningún vendedor quiere ponerle techo a esas subas, por lo que estos seguros empiezan a valer cada vez menos. 
Muchos esperaron hasta que el costo del put les cerraba con su ecuación y empezaron a comprarlos a precios tales como  4 o 5 dólares por ton (y menos, incluso), para empezar a venderlos en la escalada alcista de precios, cuando el mercado se va recalentando y quedándose cada vez con menos argumentos que sostengan nuevas subas. En este caso también se vendieron los puts con diferencias de precio que permitió captar 60, 50, o 40 dólares por tonelada.
Otros productores, que no operan en Chicago especularon al 100%, no se movieron en toda la zafra y, de la noche a la mañana, se encontraron con el grano almacenado (costos y mermas productivas mediante) a 420 dólares por tonelada, en el mercado físico de Uruguay. Algunos vendieron todo un poco antes de llegar a estos valores, otros vendieron todo a estos precios y otros empezaron a vender cuando empezaron las bajas. Los menos, todavía siguen esperando precios ‘’un poquito mejores’’.
Esta zafra, como hace años no se daba, la volatilidad del final del ciclo (por problemas climáticos) derivó en oportunidades para quienes ya tenían un plan comercial armado e incluso para aquellos que, sin tenerlo, estuvieron lo suficientemente atentos para hacer jugar a su favor, en los descuentos, a un mercado hostil durante casi los 90 minutos del partido. 
Las tendencias y pronósticos pueden mostrar una foto, pero de nada sirven frente a los avatares climáticos. Puede analizarse un mercado desde todos los ángulos, e incluso así, nadie va a saber a ciencia cierta para dónde arrancarán los precios. 
Lo importante – queda demostrado una vez más – es lo que se hace para cubrir el margen y poner el negocio a resguardo incluso del mismo clima del que depende.
 
 

 

fimix

 

 

Bienvenida volatilidad

 

Al momento de escribir este artículo, las chacras de verano están prontas, con las cosechadoras buscando entrar a levantar los cultivos pero el agua – cuándo no – mantiene a todos a raya y desesperados por poder empezar a hacerse del grano, cuyo precio ha tenido a maltraer a todo el mundo desde un tiempo a esta parte.
Incluso para la zafra actual, en la que ha habido fuertes ajustes en los costos, la posibilidad de sacar buenos rindes de aquellas chacras de primera que llegaron a recuperarse, el punto de equilibrio ha venido subiendo conforme bajaban los precios y las reservas de agua (y rinde potencial) en los perfiles.

Mirando en perspectiva, la posición julio en Chicago acaba de cerrar en máximos de 2016, en el entorno de los usd 344/ton, representando esto el mayor valor, no sólo en 2016 sino desde el 03 de agosto de 2015, previo a la cosecha de verano en EEUU. Asimismo, el índice del dólar futuro, acaba de tocar su menor valor desde fin de agosto de 2015, ante la confirmación de subas en las tasas de interés en EEUU que llevan al desinterés de los inversores por quedar posicionados en dicha moneda.

En medio de todo esto está el crudo, que viene recuperando su valor tras caer desde los máximos que tocó a mediados de marzo de este año, así como recuperando posiciones como no lo hacía desde fin de 2015.

En Brasil, el tipo de cambio nominal fue y vino más que nada por aspectos políticos, estando en medio de una crisis institucional como hace 25 años no se vivía en ese país. A fin de setiembre pasado, cuando tocó los 4,20 reales por dólar, fue cuando se vendió el mayor volumen de soja, empezando a retraerse el volumen vendido conforme se iba apreciando el real. Pese a la gran oferta potencial que existe de parte de Brasil – que se encuentra completando una cosecha aparente del entorno de 100 millones de toneladas – el precio recibido no conforma al productor brasilero y ese mismo volumen que deja de vender – y que los compradores necesitan igual – buscan compensarlo al menor parcialmente comprándose en Chicago, lo que en última instancia levanta los valores ante esta demanda adicional.

Los fondos de inversión en la bolsa de Chicago pasaron en las últimas tres semanas desde una posición netamente vendida (más contratos de venta que de compra) a netamente comprada.

Mientras tanto, los fundamentos del mercado vinieron, como siempre, acompañando, ya que por los mismos motivos que hasta hace poco los precios deberían haber subido – y no lo hacían – ahora sí lo hacen. ¿Qué cambió en este interín? Precisamente, el posicionamiento y las apuestas de los fondos sobre qué irá a ocurrir con los la oferta y demanda mundial del producto.
La soja tocó mínimos el 22 de febrero de 2016, llegando a usd 319/ton ahora se encuentra en máximos, de USD 344/ton. Esto indica que en un mes y medio, el precio subió USD 25/ton

Ahora, el congreso en Brasil acaba de aprobar el inicio del proceso que desembocaría en el juicio político a la presidente Dilma, y para el que habría mayoría para aprobarlo.
¿Qué puede pasar de ahora en más? ¿Que Brasil cambie su presidente? Está dentro de las probabilidades. ¿Qué Dilma se mantenga en el cargo? Probablemente. ¿Que Brasil coseche cerca de 100 millones de toneladas? Es una posibilidad cierta. ¿Qué EEUU vuelva a sembrar un área record? ¿Por qué no?

Entonces, ¿qué puede pasar con los precios? Que cada uno le ponga su expectativa, que sepa sus costos de producción al detalle, que dedique su tiempo a simular escenarios y tener los planes de comercialización prontos para ser ejecutados, con el volumen de cada lote y de precios objetivo, fríamente determinados. Más todavía cuando la expectativa durante toda la zafra fue que si el precio superaba los USD 310 por tonelada, el productor uruguayo empezaría a venderse.

Naturalmente que hay que empezar por cosechar para estar tranquilo y poder llegar a comprobar que lo que está en pie en la chacra esperando a la cosechadora, llegue al silo sin mayores contratiempos.

Si con un objetivo de precio en usd 310, con una cotización en Chicago que varió 25 dólares y se activó solamente en las últimas seis semanas (tras tocar mínimos a fin de febrero pasado), con un real que se apreció casi 20% en los últimos seis meses y secó las ventas del productor brasilero, mientras Brasil levanta una cosecha desbordante, que no termina de inundar los mercados.

Con un dólar que cae a mínimos desde agosto de 2015, con una situación de inestabilidad política en Brasil, que realmente no se sabe cómo terminará, con una Argentina que sufre las mismas inclemencias climáticas que Uruguay, con un precio del crudo que depende de lo que un grupo de pocos miembros termine aprobando, definiendo así el volumen de crudo explotado y – con ello – la suerte de los compradores mundiales.

Con todo este resumen, se aprecia claramente la volatilidad que volvió a los mercados y cuánto se la extrañaba. Se trata de aprovecharla, así como los momentos que genera.
Siempre volviendo a lo fundamental: levantar los quilos que se tienen previstos y no tener pérdidas mayores, ya que sin el grano físico, todo el negocio de las coberturas queda sin sustento.

Si con todo eso, los precios actuales de USD 325/ton no son considerados dignos de ser aprovechados hoy en día, comprometiendo mercadería o usando opciones en Chicago para ir escalonando ventas en suba, quizás después de ésta no vengan muchas chances más que puedan ser aprovechadas en el corto plazo.

 

FIMIX agrofinanzas

Cómo redactar el diario del lunes: algunas conclusiones de la zafra 2014/15.


erminada la cosecha 2014/15, es un buen momento de mirar hacia atrás, con la suficiente perspectiva como para analizar los motivos de la evolución de precios, entender los fundamentos en base a los que se movieron y poder sacar conclusiones para el futuro, pero simultáneamente ir tomando decisiones de cara a lo que vendrá.
Esto partiendo de la base que con el diario del lunes, como dijo algún político recientemente, cualquiera explica. El asunto es demostrar que, lejos de leer las cosas una vez que está todo definido, existen herramientas que permiten – precisamente – aprovechar las oportunidades que el mercado nos va dando y en definitiva, ser cada uno el redactor y editor de aquellos aspectos que nos interesa y que quienes no las usan, posteriormente, leerán como diario del lunes.
Como – ya conocido - repaso breve de la situación del mercado, los precios que venían rompiendo récords una zafra tras otra estaban apoyados en caídas de los volúmenes mundiales disponibles, debido a fracasos sucesivos en las respectivas cosechas de los hemisferios norte (EEUU) y Sur (Mercosur). A eso se agregaba las condiciones financieras en medio de una época de dinero barato – a tasas históricamente bajas – que llevaba a la retroalimentación de las apuestas especuladoras alcistas para los granos, en sustitución de otros activos financieros, como el dólar, bonos, etc. que no despegaban, sumidos en una crisis financiera mundial que no permitía que se apreciaran. La demanda china crecía por encima de la entrada de nuevos abastecimientos, aprovechando al mismo tiempo el dinero barato para hacer trabajar líneas de crédito, obteniendo así beneficios financieros.
Hoy, el panorama es el opuesto, los excelentes precios hicieron subir las áreas destinadas a los cultivos que, ayudados por regímenes de lluvias más normales, provocaron que se pasara en pocos meses de escasez de producto a sobreabundancia. En ese período, China se ha ido frenando como locomotora del crecimiento económico mientras que la suba de tasas de interés aprovechando el periodo de recuperación económica se hace cada vez más palpable.
Claro que en el otro plato de la balanza, ese dinero más caro vuelve más baratos a otros activos, como los commodities (agrícolas incluídos) que, sumado a cosechas sucesivas ahora perfectas, ha vuelto más violentas las caídas de precios.
Hasta aquí muy brevemente la descripción de los hechos. La forma cómo están dados los fundamentos puede dar una idea general de lo que podría llegar eventualmente a ocurrir en el futuro cercano. Sin embargo no constituye, de forma alguna, garantías para adivinar el futuro.
Mirando a los operadores del mercado, es bueno de vez en cuando, al momento de hacer balances, detenerse a observar cómo se mueven aquellos que están en el mercado todos los días del año.
En el mercado de futuros y opciones operan los vendedores y los compradores, quienes consiguen liquidez, profundidad y seguridad permanente a través de una tercera figura que es la de los especuladores, quienes inyectan dinero a los mercados, lo que en definitiva permite atar los diferentes negocios que se cierran (por miles) diariamente en la bolsa de Chicago. Este tipo de operador se posiciona comprando a quien quiera venderle y vendiendo a los compradores que necesiten adquirir contratos, haciéndolo de a miles. Compra cuando le conviene, vende cuando le cierra y así va construyendo su correspondiente margen al cierre de cada negocio.
Lo bueno, es que los vendedores (generalmente agricultores) y los compradores tienen forma de aprovechar todo esto. Independientemente de qué vaya a pasar con los precios hacia adelante, lo más importante es ir asegurando los márgenes. Cuando hablamos que el mercado da oportunidades diariamente, es porque se puede operar, comprando o vendiendo, según se considere si el precio está bajo o alto.
Como las operaciones se hacen por contrato, con una cantidad determinada de toneladas, pueden hacerse tantos movimientos como contratos se quiera operar. De esta forma, y ante información que siempre es escasa, podemos decidir comprar, a la espera de una suba posterior, o vender si consideramos que se viene una baja. Lo importante es que se puede hacer y deshacer posiciones – cobrando una diferencia de precio – en forma permanente. Claro que en la apuesta puede perderse también, pero teniendo los lotes independientes, una vez que uno se sale y – cobre o pierda – puede volver a entrar para empezar de nuevo la construcción de su margen total.
Los seguros de precios también pueden ser una alternativa, en el caso que se quiera acotar el riesgo lo más posible y asegurarse un precio piso que contribuya a alcanzar el punto de equilibrio en la ecuación comercial.
Lo importante de todo esto, es que los futuros y las opciones habilitan alternativas a depender solamente de la venta del grano físico. Éste puede también llegar a comercializarse por lotes, etc. pero siempre estará sujeto a condiciones como descuentos (primas) vs Chicago, calidad, almacenaje y otros aspectos que, en el caso de usar el mercado de Chicago, vuelven el precio nominal de venta un instrumento más en la construcción del margen por tonelada y no la única.
Los futuros habilitan alternativas que no se consiguen cuando uno está solamente atado a la venta del grano físico. Las ventajas financieras y fiscales son evidentes, para las empresas que operan una cuenta propia en Chicago, sin depender de terceros, compradores, ni de agentes financiadores. Las cuentas se abren a nombre de sus dueños (agricultores), los movimientos comerciales los conoce solamente sus dueños y pueden obtener beneficios financieros en las líneas de crédito de sus bancos así como fiscales, cuando generan ganancias que quedan exoneradas del impuesto a la renta, por ser generada en el exterior.
En resumen, lo importante – más que intentar adivinar hacia dónde irá teóricamente el precio cuando uno se maneja sólo con grano físico – debería ser capitalizar las oportunidades que el mercado de futuros nos pone a nuestro alcance diariamente. Puede haber muchas exposiciones sobre mercados y futurología de precios pero, al final de cuentas, lo que permitirá seguir funcionando a la empresa serán las decisiones tomadas en el lugar indicado y en el momento justo, aunque sea cerrando negocios de futuros – y generando un margen – un poco todos los días. Quizás sea mejor planteado de esta forma que esperar a vender el grano físico al mejor precio posible que, nadie puede asegurar cuándo llegará y, si lo hace, quizás sea demasiado tarde. Más vale pájaro en mano que cien volando…

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Ing. Guillermo Kuster

Cr. Gusmán Ríos Sallaberry