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Qué esperar, cuando estamos esperando

Mientras escribimos estás líneas, sobre fin de noviembre, empezamos a redondear el año calendario 2015 (con toda la zafra de verano por delante) en medio de un panorama repleto de interrogantes.
Si bien la presente zafra no parece a priori arrancar tan en desventaja como la 2014/15, en la que los costos venían altos y sin ajustar mientras que los precios de venta entraron a desbarrancar sin que la mayoría aprovechase los valores históricamente altos para hacer caja, de todas formas el panorama por delante es incierto frente a la inevitable toma de decisiones.

Los efectos bajistas se han hecho todos presentes, con EEUU una vez más sorprendiendo con una segunda cosecha consecutiva perfecta. Esto, sumado a una súper cosecha del Mercosur también por segundo año consecutivo, provoca el efecto empalme de inventarios, que no es otra cosa que aquellos volúmenes que – por enormes – no consiguen ser completamente absorbidos por una demanda que, si bien ávida por producto, no alcanza para comerse todo lo que se le ofrece. Conclusión: queda grano guardado – y mucho – pero la demanda ya no tiene apuro por comprar algo que sabe que es abundante y, por ende, barato.
Comercialmente, el productor americano está retirado del mercado y no quiere saber de nada con vender soja, a los valores actuales. Tampoco los productores del Mercosur, con excepción de Brasil, que vio un efecto de caídas atenuadas por una mejora en el tipo de cambio, más por cuestiones políticas que económicas.
Así es como cuando no ha terminado siquiera de sembrar, el productor brasilero ya se encuentra vendido entre 40-45% del volumen que espera producir. Esto es el segundo mayor registro de la historia por lo que, llamándose a prudencia, ha decidido retirarse del mercado, concentrarse en las tareas de siembra y no volver a comprometer mercadería por lo menos hasta entrado 2016. El volumen comprometido, lo hizo siguiendo el tipo de cambio al alza, recibiendo mejores precios en Reales, en la medida que el dólar valía cada vez más. El efecto inflacionario experimentado a raíz de esto, es otro de los elementos de análisis que hace pensar a los brasileros en aguantar la venta, ya que los Reales que recibirá irán perdiendo valor por el efecto de ajuste en los precios.
Uruguay se muestra, igual que EEUU, con muy pocos negocios concretados históricamente, esperando por oportunidades que el mercado pueda ir dando.
Argentina, por su parte, está asistiendo a un cambio de dirección política y económica, cuyos efectos se espera empezar a ver más temprano que tarde. Los rumores empiezan a ganar la calle y el mercado y el propio presidente electo debe salir todos los días a descartarlos.

Lo que se puede ver para adelante, es el cambio en la línea económica y en la política comercial interna y externa del nuevo gobierno. Se especula con que el vecino país todavía guarda más de 10 millones de toneladas de soja, habiendo vendido únicamente lo estrictamente necesario para hacer caja y afrontar el pago de gastos, a la espera de un sinceramiento en el tipo de cambio, el que se espera confluya en uno único.
El gobierno electo también ha adelantado en la campaña electoral su intención de avanzar con la desregulación en la política comercial externa, lo que se traduce en eliminación de los registros de exportación para los cereales, además de la baja escalonada de las retenciones a estos productos y a la soja, entre otros.
En un escenario en el que se espera una mejora en la competitividad argentina, por aumento del tipo de cambio y eliminación paulatina de detracciones a las exportaciones, podría tenderse a pensar que los productores saliesen a quemar su producción y hacerse de dinero fresco. El problema es considerar si esto realmente será tan así, cuáles son las expectativas del mercado argentino (productores, industria, exportadores) y si realmente es sensato pensar en que salgan a vender rápidamente, lo que podría implicar una baja violenta en los precios de los productos, valores que ya se ubican en mínimos de varios años.

Mientras tanto, los chinos podrán seguir sin apuro y abasteciéndose en EEUU hasta promediando el verano del hemisferio sur, si bien los volúmenes de soja comprada son menores vs lo adquirido el año previo.
En cereales, el nuevo presidente argentino ya manifestó que su primer viaje al exterior será a Brasil, su principal cliente histórico (de trigo y de otros productos) el que se retiró de las compras a partir de la implementación de la política comercial externa que está llegando a su fin, debido a que los exportadores argentinos se quedaron sin producto para vender a sus vecinos. Actualmente, Brasil le compra a EEUU aquello que Argentina dejó de proveerle, por lo que en este producto quizás sería más esperable pensar en medidas más drásticas y rápidas para volver a posicionar al trigo en el gigante norteño.

Teniendo en cuenta que el trigo uruguayo siempre se vendió ‘’a caballo’’ del argentino – cuando ellos vendían a Brasil, Uruguay debería aprovechar a venderle el suyo también – es una buena noticia la vuelta de los argentinos al ruedo triguero, mercado que para nosotros es esencialmente regional. Posibilidades para todos. Es cuestión de concentrarse en las calidades a vender al exterior.
De darse este escenario, el trigo iría generando liquidez y entrada de las divisas tan ansiadas por el gobierno. En el caso de la soja, como fue explicado líneas arriba, el partido es más estratégico y cualquier intento de vender todo al mismo tiempo (liquidar) puede generar un efecto contrario al buscado. Es lo que los argentinos actualmente expresan que sería como ‘’pegarse un tiro en el pie’’. Tanto esperaron para la flexibilización de las condiciones comerciales que ahora, con precios deprimidos, la consigna no parece ser hundir el mercado todavía más.

Cualquier medida que se lleve adelante debería estar respaldada por fundamentos sólidos y ese panorama se tendrá sólo una vez que terminen de contabilizar las reservas del Banco Central. Nada se hace de la noche a la mañana y la política es el arte de lo posible. Todo puede ocurrir y siempre hay que esperar lo inesperado. Pero también es momento de sentarse a plantearnos las expectativas, cuáles diferentes escenarios esperar y planificar y tener a mano aquellas medidas y decisiones para cada uno, de forma de poder actuar rápido cuando llegue el momento de aprovechar las oportunidades que el mercado nos vaya planteando.

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Se van acomodando los porotos en la región

Argentina está de vuelta. Ya no hay dudas de ello. El país que hace algunos años empezó una carrera contra la inflación interna con medidas que restaron competitividad y rentabilidad al campo, ahora vuelve a por lo que le pertenece. El nuevo gobierno entró a la cancha trancando fuerte y, ya en los primeros días, determinó la liberalización en el tipo de cambio, dejándolo flotar libremente, eliminó las retenciones a los cereales y las bajó parcialmente para la soja.
Dos meses después, nos encontramos con los exportadores argentinos participando – y ganando – en todas las licitaciones y negocios habidos y por haber en el mercado internacional. El tipo de cambio se puso a tiro, aunque la entrada en masa de divisas para reconstituir las reservas del Banco Central, provocó que el valor del dólar no se haya disparado al punto que se manejaba previamente. El trigo argentino vuelve a Brasil, pese a que la calidad está en términos parecidos al uruguayo. El maíz y la soja empiezan a ganar espacio, el primero como grano exportado y la segunda, como materia prima para ser molida y vendida como harina.
En Brasil, todos los organismos de investigación y mercados indican que tendrá una muy buena cosecha (100 millones de tons), incluso mayor que la última (96M TT). La fuerte seca establecida en el Mato Grosso, parece haber cambiado en el momento justo por lluvias que cambiaron las expectativas del mercado, en aquel entonces del entorno de 95 o menos por las cifras indicadas más arriba.
El productor brasilero ve cómo su producto sube de precio un día tras otro, alimentado por una devaluación del Real que lo posiciona para aprovechar toda mejora en el precio en moneda local. También, Brasil está en el período entre zafras, con el colchón de disponible que se va terminando, el productor que no vende, una cosecha nueva apenas arrancando y los compradores (industria interna y exportadores) que empiezan a tener que hacer valer el producto para poder hacerse con él lo que, sumado, recalienta el mercado de soja física.
El aumento sostenido en el tipo de cambio trae como contrapartida que los vendedores de insumos en ese país empiecen a facturar sus ventas a los productores también en Reales, pero tomando como referencia el tipo de cambio del día de facturación, con lo que la fiesta tiene un límite.
Brasil está vendido en alrededor en más 50% de su producción y, debido a la seca, el productor se retiró del mercado por casi tres meses, a la espera de asegurarse tener un producto con el que honrar los contratos firmados. Al momento de escribir este artículo, la cosecha brasilera está en 4% del total, pero no será hasta que el promedio esté bastante más avanzado que el productor se decida a comprometer más producto, en procura de seguir aprovechando las condiciones en el tipo de cambio y de escasez de producto. Los exportadores están esperando poder hacerse de más mercadería, con sus márgenes ya establecidos de antemano, aunque teniendo que empezar a abrir la billetera en la medida que la cosecha – y la predisposición vendedora del productor – siga sin ver fuertes avances.
En los últimos días el tipo de cambio en Brasil cayó fuertemente, de 4,10 a 3,99 Reales por dólar, lo que llevó a que, lo poco que había vuelto a vender el productor, volviera a frenarse a la espera de que se despeje el panorama hacia adelante. Todo dependerá de la posición final del productor brasilero, una vez que avance la cosecha, se confirmen los buenos rindes y empiece a presionar sobre el mercado de contado, esta situación llevaría a ver normalizarse el flujo comprador de abastecimiento, vía volúmenes y precios internos, lo que podría llevar a que Brasil salga todavía más fuerte a vender al exterior, lo que será a todas luces bajista para el resto de sus competidores.
En Uruguay y Argentina, todos mirando al cielo, a la espera que se cumplan los pronósticos de las muy necesitadas y esperadas lluvias. Los precios no se mueven y no llaman al interés vendedor, mucho menos con el tema climático de por medio. De todas formas, el panorama general de corto plazo muestra a China comprando en Sudamérica, en Brasil más precisamente, con un precio más competitivo que EEUU, con este país quedándose con cada vez menos producto disponible, a la espera de la siembra de primavera en el hemisferio norte.
Pocas noticias que muevan al mercado y a sus precios, con posibilidades de mientras tanto ir jugando en Chicago, entre bandas de precios en los que se mueven los valores últimamente. Esto requiere de una estrategia establecida de antemano y clara, sin tener que estar pendiente todo el día de ello, simplemente programando el sistema para que opere por uno a los valores definidos como meta y solamente poniendo el 6% del valor total cubierto.
Mientras se espera por el mercado disponible uruguayo, es una forma de ir ganando algunos dólares que sirvan para volcar al número final.
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SI VAMOS A HABLAR DE SOJA… ES EL MEJOR NEGOCIO QUE HAY


 

Empezando marzo de 2016, ya con la llegada de las esperadas lluvias en febrero, los cultivos de soja – nobles como son – muestran mejoras generalizadas inmediatas. Para algunas chacras sembradas con soja de primera las aguas llegaron demasiado tarde aunque, en la mayoría de los casos, lo hicieron a tiempo para no perder demasiado potencial de rinde y empezara expresarlo en la medida que el agua acompañe. En las segundas, las lluvias llegaron en pleno período vegetativo, lo que da la expectativa de buenos rindes en caso de mantenerse el régimen de precipitaciones.
Lo que poco ha cambiado ha sido la variabilidad en el precio de la oleaginosa, desde la época de siembra en octubre 2015 hasta marzo de 2016. En ese lapso de cinco meses, considerando la posición julio de Chicago (referencia en el mercado uruguayo) ésta abrió a 8,90 USD/bushel (usd 327/ton) el 05 de octubre, mientras que el cierre del 03 de marzo de 2016, la misma posición cotizó a 8,83 USD/bushel (USD 324/ton). Esto sin mencionar que en julio del año pasado, el mismo contrato (julio 2016) llegó a cotizar a USD 10,18/bu (USD 374/ton). Esto es: un año antes, uno podía venderse en Chicago a ese precio, cubrir costos altos y, así y todo, hacer un buen margen.
Si uno se guía por este precio sin analizarlo demasiado, quizás pueda pensar que el producto soja, cuyo contrato julio de Chicago se toma como referencia para ponerle precio a la producción uruguaya, se desvalorizó durante esos cinco meses en tres dólares por tonelada. El asunto, pues, es bastante más profundo y complejo.
En primer lugar, la baja en el precio de la oleaginosa está inserta en un rango de variaciones que se dieron durante estos cinco meses. En ese período, el valor máximo lo alcanzó el 12 de octubre, cuando llegó a tocar 9,32 USD/bu (USD 342/ton). Al mismo tiempo, el mínimo lo alcanzó el 23 de noviembre, cuando cotizó a usd 8,53/bu (USD 313). Tenemos entonces que, hasta el 3 de marzo de 2016, el precio de la soja en Chicago en la posición julio, navegó entre los USD 313 y los USD 342 por tonelada, lo que nos da un rango o banda máximo (en base a cierres diarios) de USD 29 dólares por tonelada de variación.
Independientemente de los promedios, lo importante que muestra este rango de variación de precios, es que la venta de soja tomando como referencia este contrato de Chicago, no queda sujeto a un único precio, sino que éste varía con el tiempo conforme se cierran negocios entre compradores y vendedores de futuros en la bolsa de Chicago.
Considerando solamente una caída de tres dólares en los últimos cinco meses, sin venta ninguna de grano en el mercado local, seguramente la mano venga complicada. En ese lapso, sin venta alguna en Uruguay, habrán pasado los meses, en donde se habrá tenido que financiar algunos gastos – mediante la fuente que sea – ante la falta de liquidez debido a no cerrar negocio, lo que genera – además del costo de oportunidad correspondiente por no vender – un costo financiero asociado.
Lo que Chicago otorga al productor agrícola que en él opere, es la oportunidad de hacerlo vía seguros de precio. Cualquiera que opere en este mercado, toma un precio de venta referente en el que le cierre el negocio. Si después el precio sube, mejor para el que opera, que siempre querrá que su precio sea mayor. De esa forma, el costo será el de haber comprado el papel (seguro de venta, o put). En caso que el precio baje del valor al que se fijó el vendedor, es el mercado quien le paga la diferencia respecto al precio al que estaba vendido, por lo que es la mejor forma de administrar el margen, e independizarse del precio nominal. Y esto, sin haber tocado un grano físico, pudiendo después vender en el disponible con el margen ya asegurado en Chicago e independiente del precio de pizarra en Uruguay.
En resumen, esto es como el seguro del auto. Lo contrato a un costo (póliza), pero no por eso salgo corriendo a chocarlo en la primera esquina para que la aseguradora me pague. Después, si no lo choco, mejor para mí y solamente asumiré el costo de haber contratado el seguro para estar tranquilo, ya que perdería mucho más en caso de chocar, romper el auto y no contar con seguro, además de todas las responsabilidades asociadas de esto.
Los (mal llamados) seguros de precios, vía opciones (puts y calls) es la vía de entrada más básica al mercado de futuros de Chicago, el que implica mayor seguridad en su uso sin tener que pagar un costo alto de aprendizaje por prueba y error, limitando claramente cualquier posible pérdida.
Durante los años de precios de la soja a USD 500/ton, el mercado de físico en Uruguay dio la posibilidad – en los hechos – de usar puts (‘’seguro’’ de venta) de forma gratis ya que, por más que el productor vendiese su grano en el mercado disponible uruguayo, el propio mercado físico le daba nuevas oportunidades sin tener que afrontar el costo de ese seguro ya que subía constantemente como reflejo de lo que pasaba en Chicago. Uno vendía el grano y volvía a subir al poco tiempo, sin uno haber pagado nada por ello.
Hoy en día la realidad es muy diferente. Con precios casi iguales que hace cinco meses en Chicago y de usd 300/305 en Uruguay – cuando el productor tomó la decisión de sembrar – hoy en día el partido se juega en otra cancha. Pasada la marea alta, queda la resaca y ésta muestra los sistemas de costos y las ineficiencias de las empresas. De tres años para atrás, lo precios daban la chance de producir y hacer buenos márgenes solamente porque había una demanda tal que pagaba usd 600 por esa soja. Se trataba de una demanda nerviosa, ante la escasez de producto en el mundo, situación opuesta a la actual.
Hace tres años, podía verse rentabilidades promedio de 35 a 40% (TIR), solamente tomando fondos y produciendo en el ciclo productivo a seis meses. Pese a haber caído el precio casi 40% de dos años a estar parte y haber subido los costos en ese lapso, aún hoy en día la soja sigue siendo el mejor negocio agropecuario en Uruguay. Actualmente, bajo un esquema de gestión comercial bien planificada, vendiendo grano físico en el mercado uruguayo y usando las herramientas financieras que están a disposición para cubrir el riesgo variación de precio y que son usadas desde hace décadas por agricultores/competidores de Argentina, Brasil y EEUU, se puede obtener rentabilidades del entorno de 13% (TIR), con un régimen de lluvias que acompañe el desempeño del cultivo, como en cualquier rubro agropecuario.
Hay que ser sincero al momento de hacer este número y considerarlo como negocio agrícola independiente y aislado, en el ciclo que dura el cultivo. No vale que la soja siempre subsidie otros rubros, como la ganadería, el cultivo de invierno o el puente verde. Si eso se hace, también debería hacerse lo propio con los otros rubros, lo que seguramente lleve a concluir que dan margen negativo y – en todos los casos – demostrará una vez más que la soja sigue siendo el cultivo más rentable de la agricultura, bajo gestión empresarial eficiente.
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Tercer Seminario de Futuros y Opciones, lunes 26 de setiembre en Trinidad (Flores) 

Lecheria

 
Como adelanto de la nueva zafra agrícola de verano, el próximo lunes 26 de setiembre se reunirán en Trinidad (Flores) los más destacados líderes de agronegocios del Mercosur y EEUU. FIMIX agrofinanzas y la Bolsa de Chicago (CME Group) traen por tercera vez al Uruguay al mayor mercado mundial de commodities. Lo que hace algunos años arrancaba como algo desconocido para la mayor parte del mercado uruguayo, hoy en día es una realidad, de uso imprescindible en todas aquellas empresas agropecuarias que buscan perdurar en el tiempo, volviendo más sustentable su negocio a través de un manejo profesional del riesgo precio. A los seminarios de capacitación intensiva en futuros y opciones que se impartieron en los dos eventos anteriores, este año se sumará las herramientas disponibles para la gestión del riesgo en el mercado de ganado, también tomando Chicago como referencia. En los últimos años, el productor agrícola en Uruguay empezó a incorporar esta herramienta fundamental para el negocio agrícola actual, en base a lo que es posible competir con sus colegas del resto del mundo. En EEUU y Argentina, por decir sólo algunos países, se utilizan estas herramientas desde hace más de un siglo, lo que de alguna forma termina avalando por sí mismo la validez del instrumento. La agricultura en Uruguay ha cambiado drásticamente frente a lo que fue hasta principios del siglo XXI. Hoy en día, se ha avanzado mucho en tecnología de maquinaria, paquetes de semillas, fitosanitarios y fertilizantes. Puede ubicarse a Uruguay en la vanguardia respecto al parque de maquinaria y a la disponibilidad de servicios agrícolas, por parte de empresas contratistas. Lo que no ha acompañado en la misma
 medida es la gestión comercial y financiera de los establecimientos, en donde queda todavía mucho camino por recorrer, para volver más sostenible el negocio a largo plazo. A medida que va pasando el tiempo, más productores van valorando la nobleza de estas he
rramientas y, capacitaciones y análisis mediante, empiezan a integrarlo al interior de sus empresas. Incluso, muchos de esos productores, son los que han empezado con el tiempo a interesarse en aplicarlos a otros rubros de explotación. Uno de ellos, es la ganadería de carne. En base a la experiencia, los productores invernadores empiezan a necesitar gestionar cada vez mejor su negocio, incorporando paquetes tecnológicos al igual que en agricultura, lo que los lleva al punto de necesitar de nuevos instrumentos comerciales que habiliten la cobertura de precios y captación de valor, minimizando su exposición al riesgo. Además de las autoridades de la escuela de commodities de la bolsa de Chicago (CME Group), estarán presentando los presidentes de la Asociación Brasilera de Agronegocios (ABAG), de la Asociación de Productores de Soja del Paraguay (APS), de uno de los mayores brokers de soja de Mato Grosso, quien maneja él sólo seis millones de toneladas de soja anuales o, dicho de otra forma, dos veces la producción uruguaya. Desde FIMIX estamos convencidos del valor de la capacitación como pilar fundamental para profesionalizar la gestión agropecuaria de forma integral y hacia eso apuntamos. De la misma forma que organizamos seminarios aproximadamente una vez al año, estamos el resto del año trabajando con los productores en grupos de capacitación, en donde en base a análisis previos, nos enfocamos en el armado de estrategias prácticas, sencillas de incorporar, económicas y, sobretodo, útiles para las empresas. Los resultados se van viendo al andar y haciendo experiencia, con empresas que han avanzado de forma notable desde que empezaron a adoptar estas herramientas hasta la actualidad. Toda su gestión integral ha conseguido mantenerlos en el negocio, así como volver más atractivo su perfil financiero, en caso de necesitarlo. Por eso lo del principio, los invitamos a venir y participar de esta jornada única, 
sin más interés que la posibilidad de mostrar los que los referentes mundiales están haciendo hoy en día para seguir en el negocio y poder apostar al futuro. Como frutilla de la torta, parte de lo recaudado será destinado a la obra del Liceo Francisco de Paysandú. Juntarse con los referentes y aprovecharlos al  máximo. Ayudarse y ayudar 
a otros. La fórmula ideal. Los esperamos el lunes 26 de setiembre, en Trinidad (Flores). Lugares limitados FIMIX agrofinanzas Por consultas e inscripciones: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Tel: 2710

Leer más: Tercer Seminario de Futuros y Opciones, lunes 26...

Pasándole raya a la zafra, hace mucho tiempo que no se veía un panorama tan radicalmente opuesto, de un final de zafra al siguiente. Asi es como cayeron todos los pronósticos – uno atrás del otro – de que quienes manejan la bola de cristal de los precios. Que debería estar a tanto, que no bajaría mas de cuanto o – la mejor de todas – que todo el mundo debe salir a comprar opciones al barrer.

En años como el que acaba de cerrarse, los márgenes se han estrechado hasta el limite, dejando tras de si fuertes perdidas en la gran mayoría de los casos e, incluso, en aquellos en donde los rindes no fueron tan malos, el consuelo es no haber quedado debiendo plata.
Algunas de las recomendaciones que se escucharon decir en conferencias sobre perspectivas del mercado (en donde no se juegan los partidos) fueron sobre salir a vender todo el físico en Uruguay (obviamente a quien contrataba al expositor) y comprarse un call, de forma de supuestamente asegurarse un piso en el caso que el mercado empezase a subir. El problema de las opciones o seguros de precio, es que su eficiencia y utilidad se basan en capturar la volatilidad que el mercado manifiesta, para una vez traspasado determinado nivel, empezar a pagar al tenedor del seguro.

Este ultimo año, la volatilidad se ha ido a pique, el rango de fluctuación de los valores se ha estrechado enormemente, por lo que las puntas que los las grandes variaciones que los precios veian entre pocas horas o días de diferencia quedaron en el recuerdo de los nostálgicos. En otras palabras, se sigue escuchando recomendaciones para usar algunas herramientas con la misma receta de ayer, tal como si las condiciones no hubiesen cambiado en lo

mas minimo, lo que las vuelve obsoletas e inútiles. Esa estrategia es tan ineficiente como si contrataramos un seguro para el auto, cuando sabemos que lo vamos a dejar guardado en el garage. En primer lugar, es bueno recordar que – asi como cada casa es un mundo aparte en donde hay tantas necesidades y proyectos como familias – el caso de las empresas no es exactamente igual, pero se le parece mucho.

Los recetazos (recetas al barrer) al final de cuentas lo que hacen es tirar al bulto o meter el trasmallo para que los peces grandes queden retenidos y esto es lo que termina por desacreditar herramientas idóneas y nobles de por si, siempre que se usen adecuadamente. Para usarlas mal y quedar a la mitad del arroyo, mas vale no hacerlo.

La explicación clara y profunda de conceptos y de herramientas disponibles, las discusiones grupales, los análisis, los cuestionamientos y lanzamientos de desafíos deberían primar por sobre todo el resto. Las recomendaciones fundamentadas y aclaradas al 100%, la búsqueda de caminos según los escenarios potenciales que se van presentando, la simpleza en los términos explicados, asi como la humildad, el saber escuchar y abrir la cabeza ante los planteos de los interlocutores son la principal arma con la cuenta quien busca construir caminos con sus clientes y asesorarlos en la mejor estrategia para

mitigar riesgos y hacer de su gestión comercial y financiera la mas eficiente, para que las empresas puedan sortear las tempestades actuales con la posibilidad de corregir el rumbo, basados en una estrategia que permita, al fin de cuentas, mantenerse vivas. Es un camino mucho mas largo y tortuoso, seguramente mas sufrido, pero si ese es el precio de la credibilidad, en FIMIX la consideramos un valor innegociable.

Larrique Rulemanes

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