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Lubricantes Shell: Todo el año acompañándolo con soluciones

Ing. Guillermo Kuster, Lube Engineer – Oil Analysis Technician.

Durante este año y medio de comunicación a través de Agronoticias hemos compartido e intercambiado con ustedes conocimientos y experiencias acerca del mantenimiento de equipos, ya sean automotrices, agrícolas o industriales. La intención genuina de este relacionamiento va mucho más allá de la promoción y venta de los productos Shell (porque su calidad y desarrollo tecnológico no tiene comparación alguna, y está por encima de discusión desde cualquier punto de vista), sino de entender cabalmente que la lubricación es la vida de las máquinas, cualquiera sea su aplicación. Por lo tanto, es nuestra obligación aceptar que se trata de una ciencia muy compleja, donde convergen conocimientos de varias áreas de la ingeniería, y es por todo esto que NO debemos jamás improvisar en este tema (o dicho en buen criollo: “probamos con esto que creo que va a andar”).
Ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para descansar, ustedes y nosotros, esperando de nuestra parte haber podido colaborar en su actividad, a través del mejor aprovechamiento de los lubricantes y las máquina que los requieren. La empresa, y yo en particular, queremos agradecer sinceramente la infinidad de comentarios de aprobación y aliento que nos han hecho llegar a través de los medios electrónicos disponibles, así como también de forma personal en cada encuentro técnico de los que realizamos continuamente con nuestros distribuidores en todo el Uruguay, sobre esta experiencia de comunicación gracias a Agronoticias. Sepan que estaremos aquí para colaborar con ustedes en todo lo que esté a nuestro alcance, estudiando cada caso en particular para encontrar la más beneficiosa solución. Sólo nos queda despedirnos por un tiempo deseándoles todo el éxito que sea posible de alcanzar, sea cual sea su actividad de trabajo y producción. Hasta siempre!!!

¿MEJOR LUBRICANTE ES IGUAL A MEJOR LUBRICACIÓN?

Ing. Guillermo Kuster, Lube Engineer – Oil Analysis Technician.

Nuestra presencia en este medio nos ha permitido compartir e intercambiar con ustedes conocimientos y experiencias en lo que a lubricantes y lubricación se refiere, aunque no obstante ello, en los encuentros técnicos que realizamos continuamente en diferentes puntos del país seguimos encontrando presente en muchos usuarios la peligrosa confusión entre lubricantes de alta calidad y lubricación de alta calidad. Largamente hemos hablado aquí de la calidad de los lubricantes, y de qué depende la misma, como por ejemplo la “revolución tecnológica” generada por Shell obteniendo sus básicos sintéticos a partir del gas natural, lo que le ha valido el registro de más de 3000 patentes al respecto, como así también el diseño y ejecución de la refinería más avanzada y de mayor inversión en la historia de la industria de los hidrocarburos, se trata de “La Perla de Shell en Qatar”. Sin embargo, la lubricación de alta calidad no se consigue solamente con el mejor lubricante, sino con la aplicación indicada de los mejores lubricantes, utilizados correctamente para cada necesidad. La lubricación es una ciencia muy compleja, que involucra conocimientos físico-químicos para entender estos fluidos, y mecánicos para comprender sus aplicaciones; y, como todas las profesiones específicas lleva mucho tiempo de formación y experiencia manejarla con confiabilidad, ya que aunque a veces no le asignemos la importancia que merece, de ella depende la productividad de la actividad en que esté involucrada, y la seguridad y conservación de inversiones muy costosas.

RimulaCon el dinero podemos hacernos del mejor producto, pero eso no acredita que tengamos los conocimientos necesarios para utilizarlo de la forma más provechosa posible. Los conocimientos adquiridos por tradición pueden tener su valor, pero no son suficientes para garantizar un funcionamiento saludable de las máquinas que mantenemos, ya que las mismas han cambiado, y seguirán cambiando su configuración tecnológica; y por ello los lubricantes y su manejo deben de acompañar esta constante evolución. Una empresa como Shell, que se encuentra en la cima del desarrollo científico en su sector fabrica más de 1000 lubricantes de diferentes características, lo que significa que hay igual número de situaciones donde se debe de identificar el producto y la utilización indicada para lograr los mejores resultados. Cuando seleccionamos un lubricante para una determinada aplicación debemos de evaluar por ejemplo, el entorno y condición de trabajo del equipo, ya que de estas situaciones dependerán los intervalos de cambio; dos equipos idénticos que trabajen en diferentes regímenes de carga y velocidad, y diferentes condiciones de temperatura y humedad, tendrán de seguro también diferentes reposiciones de lubricante y horas o kilómetros de rendimiento de uso del mismo.

Si trazamos analogías entre nuestra salud y la de los equipos que lubricamos encontraremos muchísimos ejemplos muy ilustrativos al respecto, uno de ellos puede ser el de los equipos de futbol del llano que van a jugar a la altura, los jugadores son los mismos, pero el entorno condiciona notoriamente su rendimiento. Es verdad que todos pretendemos tener la menos cantidad de productos posibles para evitar confusiones y facilitar las tareas de lubricación, pero la magia no existe (por lo menos para nosotros), no existe un producto que sirva para todo y todo lo haga bien; sería como pretender tener un solo medicamento que tratara con efectividad todas las dolencias que afectan nuestra salud. Por eso nuestro consejo es que utilicen el mejor lubricante que este a su alcance, y cuando tenga la más mínima duda acerca de su utilización, no se arriesgue a ver si sale bien, solicite ayuda y asesoramiento confiable y verá que utilizando correctamente los mejores productos usted tendrá más confiabilidad, durabilidad, y tranquilidad, cualquiera sea el rubro de actividad en que se desempeñe.

Ing. Guillermo Kuster, Lube Engineer – Oil Analysis Technician.

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En uno de los recientes encuentros técnicos, que periódicamente realizamos en diferentes puntos del país con clientes, distribuidores, usuarios, o simplemente interesados en compartir conocimientos de lubricantes y lubricación, se nos planteó una duda con respecto a las indiscutibles ventajas de la utilización de los aceites multigrado en los motores de nuestros vehículos o equipos de trabajo.

La misma tiene un fundamento técnico que se sustenta en práctica del uso de aceites monogrado puntualmente en una clase de motores diesel. Durante la descripción de las ventajas de los aceites multigrado frente a los monogrado, en lo que a su comportamiento frente a los cambios de temperatura se refiere, ya que fluyen con mucho más facilidad en frío, y luego mantienen la viscosidad correspondiente cuando esta aumenta hasta alcanzar la típica de trabajo del motor.

Alguien de los concurrentes nos pregunto por qué entonces en determinados motores se indicaba la utilización de aceite SAE 30, 40, o 50, según el clima donde se utilicen dichos motores y el estado de los mismos, según lo que él sabía, refiriéndose casi con cariño y un poco de nostalgia (sentimientos que comparto absolutamente) a los inolvidables motores de la “ONDA” y su inconfundible sonido. Tal vez se trate de la excepción que confirma la regla, ya que estos motores trabajan en ciclo de dos tiempos, y trataremos de dar una breve explicación de algo muy complejo, lo más clara posible.

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Lo que convierte a un aceite en multigrado es un aditivo llamado mejorador de índice de viscosidad agregado al básico, el mismo es un polímero que se encuentra plegado o envuelto sobre si mismo como si se tratara de una madeja de lana o un ovillo de hilo, cuando el aceite esta frío, y comienza a desenvolverse hasta estirarse completamente a medida que el lubricante se calienta, y de esta forma interfiere en la movilidad de las moléculas de aceite, disminuyendo de esta forma su pérdida de viscosidad cuando se va calentando.

Este aditivo debe de soportar altísimas cargas en los metales de biela y bancada y en la nariz del árbol de levas y los botadores por ejemplo, por eso su diseño físico-químico debe de responder a la más alta tecnología para garantizar su calidad. Pero aunque nos parezca difícil de entender, y mucho menos de percibir con nuestros sentidos, los metales de los que están los motores tienen la capacidad de deformarse cuando son sometidos a cargas elevadas, si dichas cargas no superan el umbral de la deformación elástica cuando la misma desaparece el material recupera su forma original, si supera este umbral o límite se habrá deformado plásticamente y será incapaz de recuperarla. Los motores de dos tiempos como sabemos tienen lumbreras de admisión, y cuando el pistón pasa frente a estas aberturas los aros se deforman elásticamente por un instante “entrando” en la lumbrera y de esta forma actúa como una guillotina o cizalla a la que ningún aditivo del tipo descripto es capaz de soportar. Por ello es que luego de unas pocas horas o kilómetros de uso los lubricantes multigrados eran incapaces de mantener su viscosidad a alta temperatura.

Agradezco mucho la pregunta de este concurrente ya que a partir de la misma se generó el debate y comentario de lo que fue en su momento un muy interesante caso de investigación en lubricantes.

Y como siempre les sugerimos cuando terminamos estas notas, utilicen siempre lubricantes que les garanticen la máxima calidad y tecnología, ya que de ellos depende la salud y la longevidad de sus equipos, y cuando tengan dudas acerca de la aplicación correcta de ellos pidan apoyo profesional confiable y responsable.

Precio, Valor y Calidad

Continuamente nos enfrentamos a la errónea interpretación del significado de los términos que utilizamos para expresarnos y comunicarnos. Un claro ejemplo de ello es cuando usamos el término “caro” o “barato” para referirnos al precio de algo; un producto o servicio es más caro o más barato que otro si los dos son exactamente iguales, y lo mismo sucede con el resultado que obtenemos al utilizarlo, y a pesar de ello su precio es diferente. P

or el contrario, si ese producto tiene un precio menor pero el resultado de su uso y su durabilidad también son menores, dicho producto no es más barato, en realidad tiene menos valor, que no es lo mismo en lo absoluto. La vida cotidiana está completamente llena de referencias al respecto en todos los órdenes, pensemos por ejemplo en la marca de automóviles que consideremos de mejor origen y mayor calidad, seguramente que un modelo de la misma tendrá un precio superior al de otra marca de menor calidad y diferente origen, aunque su equipamiento sea teóricamente igual; pero no nos sorprendemos por ello porque tenemos asumido el valor de la calidad, y la tranquilidad y seguridad que esta representa. Por todo lo antedicho es que antes de juzgar a la ligera un precio para considerarlo caro o barato, lo que más nos debe interesar es si vale más o vale menos. Cuestiones de semántica a un lado, daremos un vistazo a los lubricantes desde el punto de vista de la calidad y el valor. Un recurso de la ingeniería mecánica para proteger a los motores de los depósitos de carbón que se forman en el segmento de fuego de los pistones (desde el primer aro de compresión a la cima) es colocar una pieza suplementaria que se denomina anillo de fuego, en el extremo superior de las camisas de modo que actúen como raspadores de esos depósitos antes de que alcancen un tamaño suficiente como para comenzar a rozar las camisas y terminen puliéndolas, destruyendo completamente su bruñido. Uno de los responsables de la formación de esos depósitos de carbón son los lubricantes de baja calidad, ya que los básicos con que se formulan son de pesos moleculares muy diferentes a causa de la mezcla de muchos cortes diferentes para alcanzar la viscosidad correspondiente, y en varios casos incluyen también porcentajes elevados de reciclados. A causa de esto las fracciones más livianas de estos básicos son muy volátiles y se evaporan, y las fracciones más pesadas se acumulan quemándose y formando los dañinos depósitos de carbón a los que nos referimos anteriormente.

Cuando comenzamos a utilizar un motor nuevo, el mismo está completamente limpio y así debe de mantenerse para que este en servicio sin problemas por mucho tiempo; esto solo puede lograrse con lubricantes formulados con básicos puros, de los mejores orígenes y potenciados mediante los más precisos y sofisticados tratamientos físico-quimicos. Desde siempre Shell ha estado a la vanguardia de la investigación y desarrollo tecnológico y sus productos pueden garantizar la protección y conservación de los componentes del motor como nadie más, ya que son formulados, fabricados, y envasados en USA con los más estrictos estándares y controles de calidad de la mayor compañía petrolera del mundo. Si es de su interés ampliar información acerca de la solución utilizada para controlar los depósitos de carbón mencionados pueden buscar en internet el artículo

A menudo recibimos consultas o comentarios acerca de algunas prácticas erróneas y muy poco saludables, como la de agregar aditivos a los aceites de motor.
El argumento más utilizado para justificarlas es la detección por parte del usuario, o de quien se encarga del mantenimiento de los equipos de un aumento de consumo de lubricante, humo excesivo de escape, caída de presión de aceite, etc.

Lo primero que se debe tener en cuenta es que todas las marcas de aceite prestigiosas del mundo hacen hincapié en que no se debe agregar aditivos de ninguna clase a sus lubricantes, ya que cuando estos se formulan toda la capacidad de solubilizar aditivos de la base está saturada con los indicados para la función con la que fue diseñado ese aceite. Muchas veces se nos dice que se percibe una mejora en los síntomas que llevaron a tomar la decisión de utilizarlos. Sin embargo se comete un grave error, ya que como aclaramos antes es imposible que se solubilicen y terminarán invariablemente precipitando en los circuitos de lubricación, ensuciando y obstruyendo los mismos, siendo entonces mucho peor el remedio que la enfermedad!... El desgaste es la consecuencia natural e inevitable del uso, y lo que debemos hacer entonces es minimizarlo al extremo posible, eligiendo el lubricante correcto para cada estado y condición de trabajo del motor que vamos a lubricar, ya que éste contendrá los aditivos indicados para cada necesidad, con el balance correspondiente de todos ellos.

Lo más importante entonces es que usted cuente con el asesoramiento correcto para tomar la decisión más acertada y saludable para su motor; y, dicho asesoramiento debe de fundamentarse en toda la información obtenida a través de análisis de aceite, inspección de la unidad y sus condiciones y régimen de trabajo, para poder hacer un diagnóstico de situación, y recomendaciones serias. Este es un tema que amerita un análisis mucho más extenso y detallado, por su extrema importancia en la longevidad de los motores a explosión, pero que lo dejaremos para otro momento. La línea Rimula de Shell ha sido desarrollada especialmente para motores diesel, y es la más completa del mundo para estas aplicaciones.

En Uruguay hay disponible en este momento siete  diferentes tipos de este  aceite, que son:

Rimula R6 10W-40 100% sintético, Rimula R5 10W-40 Tecnología Sintética (semisintético), Rimula R4X 15W-40 (Grupo II+GTL), Rimula R2 Extra 15W-40 mineral, Rimula R2 Multi 20W-50 mineral, Rimula R2 Multi 25W-50 mineral y Rimula R2 sae 40 (monogrado). Si su motor comienza a manifestar algún síntoma de desgaste (como los descriptos al principio de esta nota) el Rimula R2 Multi 20W-50 es el indicado. Si el problema es mucho más grave, utilice Rimula R2 Multi 25W-50, ya que ambos pueden extender mucho la vida útil de su motor, manteniendo sus partes vitales completamente protegidas.

Piense en ello antes de decidir realizar una costosa reparación apresuradamente, tal vez eligiendo el aceite correcto su motor todavía tenga mucho provecho y rentabilidad para ofrecerle.

Ing. Guillermo Kuster, Lube Engineer – Oil Analysis Technician.

Hoy nos detendremos en una de las más populares “falacias” (engaños) que se practican en el tema lubricantes, ya que son argumentos que parecen válidos, pero en realidad no lo son. No obstante ello, queremos dejar muy claro que no es nuestra intención señalar desde aquí a todos los que las ejecutan como embusteros, porque sabemos fehacientemente que en la gran mayoría de los casos ignoran lo absolutamente inútiles que son las mismas, y por ello no debe de atribuírseles entonces la intención del engaño. A pesar de el fácil acceso que por suerte tenemos hoy en día a la información, continuamente observamos a referentes del tema mantenimiento mecánico depositando unas gotas de aceite del motor entre sus dedos, presionarlas suavemente, y luego separarlos hasta que la película de aceite se corte. 

Toda la maniobra se realiza con un gesto serio, casi de ceño fruncido y cara de rigor científico, para que luego de un minucioso análisis, que no tardó más de cinco segundos en realizarse, escuchemos un diagnóstico claro, contundente y definitivo del estado del lubricante y sus expectativas de uso. Siempre que hemos asistido a estos procedimientos invariablemente le consultamos a quien los realizaba que es lo que controla, y cómo obtiene tanta información para diagnosticar lo que sucede con el aceite en tan solo unos segundos. El 90% de las respuestas ha sido viscosidad, aunque en el porcentaje restante de las mismas el nivel de experticia ha ido mucho más allá, determinando también hollín, agua, combustible, y hasta aditivos del aceite. Sin la más mínima intención de ofender ni herir la sensibilidad de nadie, sino con la idea de arrojar luz sobre el tema, todo esto es un verdadero disparate. 

El tacto es un sentido realmente fantástico para innumerables actividades, pero aun así no es válido para análisis de lubricante; para ello son necesarios otros conocimientos, equipos, materiales y métodos de ensayos. Todas las máquinas que realizan algún trabajo físico tienen algo en común, desde las más sencillas hasta las más complejas, sin excepción, necesitan indispensablemente lubricantes para poder funcionar; a partir de ello podemos reflexionar acerca de la delicadeza y complejidad del asunto, para tratarlo (aunque sea por desconocimiento) con tal abrumadora falta de seriedad. Para entender la real dimensión del tema  aportamos algunos datos: Shell, que es la empresa que por lejos más invierte en investigación y desarrollo tecnológico en el mundo, en el año 2013 dispuso de 1100 millones de dólares para este fin solamente en el área de lubricantes. 

Se puede afirmar que el aceite es la sangre del motor, y sin lugar a dudas de él depende la salud y la longevidad del mismo, por eso elija  siempre el mejor lubricante, y cuando lo necesite, un servicio de asesoramiento y diagnóstico con respaldo serio.

 

Podemos asegurar, que si hay un tema ineludible y recurrente cuando nos reunimos en talleres de mantenimiento de flotas, maquinaria agrícola, vial, etc, este es sin lugar a dudas la “presión de aceite” de los motores a explosión. Nada preocupa más a los operadores y responsables de los equipos que el famoso manómetro (o relojito) indicador de presión de aceite, y son tremendamente sensibles y celosos ante cualquier variación de este indicador. Al igual que lo hemos mencionado en artículos anteriores en el tratamiento de otros temas, sería necesario mucho espacio para analizar el asunto en detalle, pero como no disponemos de él en esta ocasión y tampoco queremos distraer su interés y atención en un tema tan delicado como este con toda la literatura técnica que necesitaríamos, intentaremos resumirlo de la manera más clara posible. Antes que nada, debemos tener bien claro qué significa el término “lubricar” que tanto utilizamos: lubricar no es más ni menos que “separar” piezas que deben transmitir movimiento unas a otras para evitar el contacto directo entre ellas, y para poder hacerlo tenemos que colocar entre las piezas un separador, y el mismo es el aceite. El espacio existente por ejemplo entre un metal de biela y el cigüeñal es muy pequeño (para tener una idea es en promedio la mitad del diámetro de un cabello) y en ese mismo espacio se deben colocar varias capas o láminas de aceite para que se deslicen entre sí mismas logrando de esa forma una lubricación eficiente. A ese movimiento entre las diferentes capas de aceite se le denomina flujo laminar, y es lo ideal cuando de lubricación se trata. Lamentablemente muchas personas involucradas en el tema siguen asociando altas presiones de aceite con buena lubricación y ese error de concepto desvía involuntariamente su atención de lo más importante para la salud y durabilidad de los equipos. Las altas presiones consumen más energía y someten a los componentes a un esfuerzo y desgaste mayores, como es el caso de la bomba de aceite;  por algo los fabricantes de los equipos prestan especial cuidado al colocar las “válvulas de alivio” (by-pass) que abren generalmente entre los 6 y 9 kg/cm cuadrado preservando así la vida útil del sistema. Lo mismo ocurre con los filtros que cuentan con válvulas en su interior, que abren entre 2,5 y 4 kg dependiendo el criterio del fabricante. La presión correcta es la suficiente para que el aceite fluya por todos los circuitos de lubricación, y para la seguridad de esto los motores están equipados con sensores o bulbos de presión que darán aviso al operador por medio de señales lumínicas o auditivas en el caso de que la misma no alcance los valores mínimos para llegar a todos los componentes a lubricar. Para tener una clara idea de la sobredimensión equivocada que le damos al tema y la preocupación infundada que ello nos genera veremos un ejemplo: cuando el aceite ha alcanzado su temperatura de servicio y el manómetro nos indica una presión de 4 a 5 kg por cm cuadrado, la presión sobre los metales de biela es de 120 a 150 kg por cm cuadrado, y mucho más aún, la cresta o nariz del árbol de levas ejerce una presión sobre los botadores que alcanza los 21.000 (si, leyó bien, veintiún mil ) kg por cm cuadrado. Entonces reflexionemos acerca de qué diferencia podría hacer frente a estos valores un cambio de 0,5 kg detectado en el instrumento? 

La lubricación correcta y saludable para el motor depende de la forma geométrica de las piezas para que el aceite forme lo que se llama cuña de lubricación, y fundamentalmente de la calidad del lubricante. Semejantes presiones generan cargas tan altas que terminan marcando, desgastando, y al final dañando las piezas que las soportan, por algo todos los que alguna vez desarmamos o vimos desarmado un motor de servicio severo observamos que los metales superiores de biela y los inferiores de bancada son los más marcados, porque son los que reciben la mayor presión. La única manera de minimizar los efectos de esta tremenda carga es repartirla, dividiendo la misma entre la mayor cantidad de puntos de apoyo que sea posible y es justamente ahí donde la calidad del lubricante es crítica. Los básicos de los lubricantes Shell de origen USA que se comercializan en nuestro país son los de mayor calidad y tecnología alcanzados hasta el momento por la ingeniería de lubricantes, como los nuevos desarrollos de Shell del proceso Fischer-Tropsch para fabricación de básicos lubricantes a partir del gas natural. Toda la tecnología desarrollada y patentada por Shell le ha permitido producir lubricantes con una estructura molecular prácticamente perfecta en lo que al tamaño de las mismas se refiere, entonces se entenderá fácilmente que el mejor lubricante será el que reparta mejor las cargas, y esto sólo se consigue si cada parte que lo conforma es de idéntico tamaño. Como la descripción que hacemos refiere al universo microscópico, nos tomamos la libertad de utilizar un ejemplo macroscópico que esperamos les sea útil para la representación mental de lo que sucede con el lubricante: cuando un faquir se acuesta sobre una cama de clavos en su acto y sale ileso, es porque hay muchos clavos y todos están exactamente a la misma altura, entonces todo el peso de su cuerpo se divide entre muchos puntos de apoyo al mismo tiempo. Para ir finalizando les aconsejamos que mientras ninguna señal de alarma aparezca, no se compliquen demasiado la vida por medio kilo más o medio kilo menos en la presión de aceite, preocúpense si, y mucho, por utilizar el aceite de mayor calidad que este a su alcance para que las galerías de lubricación de sus motores estén completamente limpias y pueda fluir mucho aceite por ellas, porque lo que sí es importantísimo es el caudal de aceite, y debe de haber mucho, todo el que sea posible, para poder hacer el durísimo trabajo que describimos antes.

 

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Cr. Gusmán Ríos Sallaberry