

En el sector agropecuario, la disponibilidad de la maquinaria es clave. Durante la siembra, la cosecha o una ventana climática favorable, una parada no planificada puede afectar la productividad, retrasar tareas críticas y aumentar los costos operativos.
En este contexto, las grasas lubricantes cumplen un rol fundamental. No solo lubrican: protegen los diferentes componentes expuestos a altas cargas, vibración, polvo, humedad, barro y cambios de temperatura.
¿Por qué elegir grasas de alta calidad?
Una grasa de calidad está formulada para mantenerse en el punto de lubricación y proteger las superficies metálicas aun en condiciones exigentes. Entre sus principales beneficios se destacan:
- Reducción de fricción y desgaste.
- Protección contra corrosión y oxidación.
- Mayor resistencia al agua, polvo y contaminantes.
- Buena adherencia frente a vibración y cargas de choque.
- Mayor vida útil de componentes críticos.
La elección de una grasa para maquinaria agrícola no debe basarse únicamente en su precio o consistencia. Su formulación y desarrollo tecnológico son factores determinantes para garantizar un desempeño confiable en condiciones de trabajo exigentes. Una grasa de alta calidad aporta beneficios como una mayor capacidad para soportar cargas elevadas, resistencia al lavado por agua, estabilidad térmica y la conservación de sus propiedades durante todo el intervalo de lubricación recomendado.

Un ejemplo de esta innovación es la tecnología incorporada en las grasas Shell Gadus, que incluyen aditivos sólidos como el bisulfuro de molibdeno (MoS₂), el cual se encuentra en forma de microparticulado para funcionar a la perfección en los rodamientos de hasta 1 micra de tolerancia. Específicamente, Shell Gadus S3 V460 D2 está recomendada para aplicaciones que se encuentran bajo condiciones severas de temperatura, humedad y cargas de choque.
De esta forma, las grasas pueden parecer un insumo menor frente al valor de una cosechadora, un tractor o una pulverizadora. Sin embargo, su impacto sobre la confiabilidad de los equipos es significativo.
La mejor estrategia no es usar más grasa, sino lubricar con criterio: elegir el producto adecuado para cada aplicación, aplicarlo en el punto correcto y respetar la frecuencia y cantidad recomendadas.
